Las mujeres olvidadas por el feminismo

ninas-secuestradas-boko-haram-k4bF--620x349@abc

No me cabe la menor duda de que una de las grandes conquistas de nuestra civilización occidental, hasta la llegada de eso que ahora gusta en llamarse “la ideología de género”,es que hombres y mujeres somos iguales en dignidad y derechos, lo cual no significa que seamos completamente iguales, porque dependemos de nuestra naturaleza y de las diferentes culturas, y nuestro comportamiento está necesariamente ligado a ambas.

Por otro lado creo que el feminismo radical seguidor de la ya manida ideología de género no va solo contra los hombres, sino también y especialmente contra las mujeres.

Una de las mujeres que mas admiro de el siglo XX, la israelí Golda Meir Primera Ministra de Israel, preguntada sobre el feminismo militante en una entrevista en 1972 por otra de mis admiradas, Oriana Fallaci, dijo: «¿Se refiere a esas locas que queman los sostenes y andan por ahí desquiciadas y odian a los hombres? Son locas, locas. «¿Cómo se puede aceptar a locas como ésas, para quienes quedar encinta es una desgracia y tener hijos es una catástrofe? ¡Si es el privilegio mayor que nosotras las mujeres tenemos sobre los hombres!».

Para la primera ministra israelí, a la que le tocaba vivir puerta con puerta con los árabes, el feminismo radical occidental no era sino una modernidad de una cultura sin apenas problemas comparables a los suyos. Sabía perfectamente lo que el machismo islámico significaba y quizás por eso era tan escéptica con la queja de las feministas occidentales.

Al hilo de esto, confieso que no acierto a explicarme como es que el movimiento feminista occidental, que se declara inequívocamente progresista, pareciera no ver en la condición de la mujer bajo el imperio del Corán, motivo alguno de protesta y movilización ¿O es que le parece aceptable ese estado de cosas?

Lo que no podemos dejar de ver es que ante la implantación del islam en Europa, con su carga brutal de discriminaciones y abusos contra la mujer, resulta singularmente llamativo el silencio sospechoso que mantiene la mayoría de las activistas feministas, muy activas en lo tocante a la salvaguardia de sus derechos ya adquiridos o la exigencia de otros nuevos, pero pasivas ante la miseria en la que han de vivir otras mujeres en los países musulmanes.

Me llama la atención que sean tan pocas las voces que se hacen oír desde ese lado, tan ruidoso por otra parte, lo que me hace pensar que a estas histéricas feministas (hoy probablemente afónicas tras el 8M), tan combativas, reivindicativas y vigilantes de la defensa de sus intereses, les trae sin cuidado el peligro mortal que significa el islam para la mujer en Oriente.

Tal vez el miedo las paraliza a la hora de enfrentarse al enemigo número uno de la igualdad de los sexos, al campeón de la discriminación y el sometimiento de la mujer que es el islam.

Sean cuales sean los motivos de esa mansedumbre feminista occidental ante la amenaza islámica, la verdad es que abandonar a esas mujeres sometidas y sin derecho alguno se parece mucho a la aceptación de un sometimiento ante los islamistas o peor aún, a una traición a sus mujeres. Pero sobre todo pone al descubierto la falsedad e hipocresía de cierto feminismo bocazas y a sus seguidoras.

¿Cuántas campañas han tenido lugar en los últimos tiempos o están en curso en España/Europa contra la sumisión de la mujer en el islam, contra la imposición del hiyab o de la burka, contra las lapidaciones por adulterio, contra los “crímenes de honor”, la pedofilia legalizada, las mutilaciones genitales o simplemente contra los crímenes provocados por esos grupos de inmigrantes musulmanes que copan titulares pero evitan mencionar el origen del atacante?

El silencio es absoluto, y es que resulta mas progresista y mas rentable situar el problema en occidente. Hacerlo así proporciona muchos réditos políticos y económicos por ejemplo en nuestro país y hoy es de eso de lo que va todo. Las mujeres interesan políticamente en la medida en que proporcionan notoriedad, modernidad y sobre todo votos y es por eso por lo que el sistema de subvenciones públicas, construido para constituir asociaciones afines a los partidos de izquierda principalmente, ha ido creciendo al calor de los llamados gobiernos progresistas.

La lucha de la mujer debería buscar objetivos arriesgados globales y mundiales. Debería buscar que ese mundo ideal en el que compartimos derechos y deberes, hombres y mujeres, no solo fuera un objetivo de las sociedades occidentales sino de todas y cada una de las mujeres en el mundo. Para ello sería preciso afrontar, multiplicar la lucha y atacar a quien de verdad es enemigo declarado de la condición femenina.

¿Qué quién es?

Para explicarlo permítame el lector traer aquí el hecho que busqué para documentarme sobre el tema busqué y encontré una larga entrevista con la escritora bengalí Talima Nasrin, perseguida por sus críticas al islam y de la que extraigo tan solo un párrafo como ejemplo para dejar clara la cuestión: “Los musulmanes que desearían ver a las mujeres liberadas están en contradicción con sus doctrinas. Alá no hubiera aceptado a las mujeres liberadas. El Corán lo dice claramente, son las propias palabras de Alá que lo proclaman. El islam considera a la mujer únicamente como un objeto sexual, un objeto sucio, como si fuera mierda. El Corán lo dice textualmente: “¡Oh creyente! si estás enfermo o de viaje, si has estado en contacto con tus excrementos o si has tocado a una mujer y no hubiese agua a tu alcance, utiliza arena antes de rezar” (4:43).

Pues eso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s