El Fracaso y la esperanza

Lo peor de perder unas elecciones es el vértigo que produce el paso entre la frustración por perder a la asunción del fracaso. El Partido Popular se equivocó de estrategia este 28A y fracasó. Creyó que siguiendo la estela de un expresidente, que debería asumir ya su jubilación definitiva, podría taponar la marcha de votos hacia VOX y eso solo sirvió para despistar ideológicamente a sus votantes y dividirlos aún mas.  

Casado, guiado por los cantos de sirena de un equipo de afines cobistas, novatos en esto de la estrategia electoral y la comunicación política, creyó que la oportunidad estaba en abandonar el liderazgo histórico del centro político y perdió con ello esa posición en la que los populares eran fuertes y con ello fracasó estrepitosamente como nunca antes había ocurrido.

Solo ha obtenido 66 diputados, menos que los 84 del peor resultado del PSOE de Sánchez pero de no ocurrir una convulsión interna en el partido, el PP tiene para dos legislaturas en la oposición.

El fracaso me temo que haya hecho nido entre los populares y solo quede por ver si hay algo que remedar el próximo 26M personalmente me preocupa que esa actitud haya echado raíces en el partido y eso le impida la reacción ante unas elecciones que, si antes eran importantes, ahora resultan vitales. 

Llegados a este punto permítame el lector recordar una escena de “Indiana Jones y la ultima cruzada” en la que un Indiana pipiolo es superado por un cazatesoros,jefe de un grupo de ladrones arqueológicos, vestido de forma similar al Indiana futuro, y que impresionado por el coraje del joven Jones, le obsequia con unas palabras de aliento: «Hoy has fracasado chico, pero no tiene por qué gustarte»

Y así es, el fracaso de Casado y el PP no tiene porque gustarles y solo debe ser aceptado siempre que se tome como una oportunidad, como un camino hacia una meta, resurgir. 

Churchill, entre las abundantes frases que cultivó como titulares de su inteligencia política acuñó una sobre el fracaso: “el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”, con ello Sir Winston desvelaba que el fracaso podía encerrar conceptos positivos como la constancia o el afán de superación si el objetivo era superarlo. 

Pero el fracaso tiene también una cara negativa que habitualmente se pasa por alto y es el efecto psicológico que hace mella en ciertos políticos novatos de carácter quebradizo e incluso de algunos partidos que se dejan envolver en esta nebulosa y a los que una vez asentada esa actitud se les hace imposible salir de ella hasta que finalmente se auto-destruyen.

Lo primero que Casado debería aceptar es que es mejor caminar solo que mal aconsejado pero sobre todo que debe escuchar a todo el mundo sobre todo a quien es experto en vencer y una vez asumida esta vital condición reconducir el fracaso aceptándolo, pero solo como un paso previo al éxito.

Sin embargo ese travestismo ideológico de pasar en 24 horas de ser adalid de la derecha ronca a asegurar su retorno al centro, basándose en un slogan obsoleto, naif y ya usado como “Centrados en tu futuro”no parece indicar mas que precipitación e improvisación lo que resulta, porque no decirlo, engañoso y hasta patético.

El fracaso en política no se soluciona con prisas y diciendo lo primero que se nos ocurre para agradar, sobre todo a aquellos que nos han dado críticamente la espalda, sino con paciencia y reflexión y como dice Feijóo ensanchando el partido y no empequeñeciéndolo metiéndose en nichos ideológicos sin futuro y a contrapelo. 

Devolver la esperanza al PP precisa entender plenamente porque se produjo el fracaso, que se hizo mal, a quien se abandono en el camino y por supuesto retomar y potenciar aquellos puntos fuertes que el partido siempre exhibió cuando ganaba : Liderazgo, coherencia, cohesión e iniciativa. 

Fuera como fuese, una vez más el 26M el PP va a estar solo en su pulso electoral frente a los demás. Un océano de siglas y partidos de izquierda y derecha buscaran expulsar a sus alcaldes y al Partido de los municipios y gobiernos autonómicos en los que gobierna e impedir su llegada a aquellos en los que no rige. 

Para impedirlo es vital elevarse sobre la mediocridad política de este país al precio que sea. El votante del PP siempre le ha reconocido por ello, por estar muy por encima de los demás y por su capacidad y eficacia. Pero sobre todo por su compromiso con la realidad de España a la que siempre la ha hablado de frente con sinceridad y es en esto donde probablemente radique la oportunidad para marcar diferencias. 

Si el PP quiere superar el fracaso es vital que llame a los votantes recordándoles por qué le votaron en el pasado, desde el reconocimiento de sus problemas. El Partido Popular ha de mostrar su entidad como partido vital en la historia democrática de nuestro país y su fidelidad a las ideas de centro así como a tres principios genéticos de cualquier partido ganador; Cabeza, corazón y cojones. 

Estoy convencido de que, lo quieran reconocer o no, tras el 28A sigue habiendo un enorme porcentaje de voto indeciso o en abstención y la mayoría siguen siendo del PP y hasta Podemos teme que se pongan en marcha. Hay que dar pues la batalla ideológica y reclamar el espacio del centro como oportunidad para superar el fracaso, pero con cabeza y desde la reflexión.

Pero por si alguien en el PP viera en el fracaso algo insuperable me permitirá el lector recordar el currículum de un político que hizo del fracaso una oportunidad continua y que siempre supo como superarlo: Abraham Lincoln

A los 9 años su madre murió. A los 22 años fracasó en sus negocios. A los 23 años fue derrotado en las elecciones de Legislador. No pudo entrar a la Facultad de Derecho. A los 24 años se declaró en bancarrota y pasó 17 años pagando deudas a sus amigos. A los 25 años fue derrotado nuevamente en las elecciones de Legislador. A los 26 años cuando estaba a punto de casarse, su novia falleció. A los 29 años fue derrotado en las elecciones para Representante del Estado. A los 31 años no pudo formar parte del Colegio Electoral. A los 34 años fue derrotado en las Elecciones al Congreso. A los 37 años fue derrotado nuevamente en las Elecciones al Congreso. A los 39 años fue derrotado por tercera vez en las Elecciones al Congreso. A los 40 años no fue aceptado para un trabajo como alto funcionario de su Estado. A los 45 años fue derrotado en las Elecciones para el Senado. A los 47 años fue derrotado en las Elecciones del Partido Republicano para candidato a Vice-Presidente del País. (Obtuvo menos de 100 votos.). A los 49 años fue derrotado nuevamente en las Elecciones para el Senado.

Por fin, a los 51 años Abraham Lincoln fue elegido PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.

No creo que sea necesario seguir una estela como la de Lincoln pero si es interesante tener presente el pensamiento que le dio motivación a lo largo de su vida “No le temas al fracaso, que no te hará mas débil, sino mas fuerte”.

Pues eso

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