El Pacto de los idiotas

Como si se tratara de una escena de la famosa obra de teatro,La cena de los idiotas, del dramaturgo francés Francis Veber, el Congreso de los diputados ha hecho gala de su elevado y mejor nivel de comedia bufa para dejar, una vez más, a España sin gobierno, y añadiría que gracias a Dios.

Ese pacto entre idiotas que han intentado la semana pasada habría sido de alta toxicidad para el país por muchas razones, pero principalmente porque Podemos supone una presencia peligrosa en la mesa del consejo de ministros. 

Sirva de ejemplo la presencia impuesta por los podemitas de personajes como Yolanda Díaz que había sido señalada como futura Ministra de Trabajo y que de salida había exigido la “independencia industrial” de España con declaraciones como “Si yo estuviera en el Gobierno me daría igual lo que dijeran el FMI y la UE”, pura gestión suicida.

En cualquier caso y volviendo a La Cena de los Idiotas me permito recordar al lector una pincelada de la obra que menciono, para poner en contexto esta reflexión: Pierre Brochant, un editor parisino, celebra cada miércoles con sus amigos, todos ellos importantes hombres de negocios de Paris, lo que ellos llaman «la cena de los idiotas», un encuentro en el que cada uno de los asistentes debe ir acompañado de un personaje extraño o esperpéntico, del que todos puedan reírse. Aquel que haya presentado al invitado más idiota de la cena recibe el reconocimiento de sus compañeros al final de la velada. Vamos algo así como lo que hacen los del Ibex 35 con algunos de nuestros políticos.

Da vértigo llegar a pensar que lo que intenta dirigir España es lo que hemos visto durante la ultima semana. Observar la incapacidad con que algunos afrontan negociaciones de estado resulta preocupante. A la desesperada como si cualquier cosa valiera, incluso el chantaje o la extorsión, la izquierda se ha expuesto con toda su crudeza como un animal abierto en canal. 

No hay más que lo que se ve. Unos quieren llegar a cualquier precio y otros… también. España da lo mismo, la famosa “gente” que Podemos blande como bandera les importa una mierda, lo que importa es llegar. Llegar y ocupar un asiento, un sillón, un ministerio y vender al mundo que la izquierda progresista ha llegado a España. 

El chavismo no ha alcanzado sus últimos objetivos. Podemos, que por un momento hizo concebir esperanzas a Maduro de penetrar el gobierno de España y poner un pie en su particular Flandes, no logro sus metas. 

Gracias a Dios, la miseria chavista, no ha resultado, por el momento, contagiosa, y eso que no se pueden quejar los podemitas porque Sánchez les abrió la puerta de par en par. Pero la ambición de Pablo resultó incomoda y en exceso agresiva y rápidamente y por sorpresa se la cerró violentamente en el último momento para el bien de todos. 

Ahora bien, ojo en este ir y venir de comediantes e idiotas, puede que la comedia continúe activa y este resultado del jueves pasado no sea más que el capítulo 1 de una comedia pensada a un plazo más largo. 

Ninguno de los “idiotas” de esta comedia permanente ha agotado su capacidad de engaño. España permanece a la espera de noticias y sin gobierno y lo mejor es que nadie lo echa de menos.

Sánchez e Iglesias, Iglesias y Sánchez inmersos en este Pacto de idiotas pujan no ya por ayudar al país sino por dar satisfacción a su afán de poder. Se sacaron de la manga el término “Gobierno de cooperación” para no resultar evidentes en su realidad de “Gobierno de reparto” o Gobierno de ambiciones”.

Tanto uno como otro han dejado claro que la izquierda es incapaz de llegar a acuerdos, ni siquiera entre ellos. Como ya ocurriera en la guerra civil, el imposible acuerdo entre milicianos y ejercito republicano ha hecho que España quedara aparte de sus intereses y que los egos de unos y otros les haya llevado al desastre.

Sánchez se aferra al postureo y niega que Iglesias le coloque a su lado un comisario político, Iglesias quería permanecer en el machito tratando de colocar como vicepresidente a su inefable esposa de 31 años sin experiencia alguna, ni como política ni laboral, sin duda alguna un magnífico ejemplo para nuestros jóvenes sobre cómo lograr dar el “sorpasso” a los licenciados universitarios o trabajadores, sin haber pegado el menor golpe.

Está claro que estamos ante un mundo en el que sobran los idiotas. Los absurdos patrios están dejando claro que la izquierda como tal no existe, que en realidad son varias y amigas del postureo y del poder, incluso por encima de los ciudadanos a los que dice servir. 

Mientras el mundo se pliega a los idiotas internacionales, España se entrega en cuerpo y alma a la idiotez patria. Los políticos progresistas han dicho adiós al efecto Flynn y se están volviendo más tontos, no más listos.

Idiotas que sirven para llevar a una cena como invitados y elegir cual es el mayor idiota de todos pero para poco más, por supuesto no para gobernar.

Pues eso

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