Taharrush

Cuatro días tuvieron que pasar y más de 150 denuncias por violación, abusos sexuales y robo para que a comienzos de 2016 la policía de Colonia (Alemania) se atreviera a hablar de “una oleada de ataques a mujeres de dimensión desconocida”. Y tuvieron que pasar cinco días completos para que el canal público alemán, ZDF, decidiera por fin dar una somera información de los hechos. 

Desde entonces Europa ya sabe que el Taharrush ya está en sus ciudades. Múltiples denuncias de mujeres dan fe de este juego de humillación, violencia y abusos sexuales contra mujeres occidentales que ya se ha instalado en numerosos países europeos incluido España.

No es cuestión de querer establecer ninguna visión racista trayendo este tema al blog, pero lamentablemente la realidad es que esta tremenda tendencia de violaciones por parte de magrebíes que vivimos en nuestro país no es gratuita. El Taharrush esun conocido juego árabe de violación que, como he mencionado, provoca ataques indiscriminados a mujeres, un fenómeno que está sacudiendo el viejo continente y que proviene de las calles de Egipto y el Magreb. 

El llamado “juego” de taharrush gamea, “acoso colectivo” se trata básicamente de ataques grupales a mujeres infieles, si bien no está emparentado con el islam per se, si es un subproducto derivado de la religión. Concretamente, viene de una herencia cultural que reacciona violentamente frente a la emancipación de la mujer y que consiste en que un gran grupo de hombres árabes rodean a la víctima, por lo general una mujer occidental o con ropa de estilo occidental para, a continuación, someterla a todo tipo de abusos sexuales, incluso la violación.

Rodean a la víctima en círculos. Los hombres en el círculo interior son los que maltratan físicamente a la mujer, el siguiente círculo son los espectadores, mientras que la misión del tercer círculo es distraer y desviar la atención de lo que está pasando. Si no hay suficientes hombres, la mujer es arrastrada por la multitud, mientras los hombres se turnan para rasgarle la ropa mientras e insertan sus dedos en cualquier orificio de su cuerpo.

Según informaron en 2016 Die Welt y Suddeutsche Zeitung,la Oficina Federal de Investigación Criminal creía que las agresiones, que se cometieron en grupo aprovechando las aglomeraciones de Nochevieja del año 2015, seguían el mismo patrón de los denominados “taharrush gamea”. Por entonces las autoridades temían que este tipo de ataques pudieran ser importadas a Europa, hoy ya no cabe duda.

En España parece que los medios no quisieran provocar reacciones racistas extremas ante las violaciones grupales ejercidas por magrebies y ocultan el origen de los atacantes, pero la verdad es que las ultimas violaciones en manada de este año las han realizado “menas” de origen árabe. Como dije, los periódicos y periodistas germanos tocaron entonces de refilón el asunto, evitando en todo momento identificar a los agresores o utilizar palabras como ‘árabe’ o ‘musulmán’. Pero ante la falta de repercusión mediática y de la tímida acción policial solo se logro generar una sensación de impunidad entre los atacantes y mas ataques.

Igualmente, en España diarios, emisoras de radio y cadenas de televisión pasan ahora de puntillas sobre el asunto, cuando no lo silencian descaradamente. Tampoco en nuestro país, el tema alemán de 2016, tuvo un gran tratamiento mediático y cuando se hizo fue envuelto en una nube de eufemismos para eludir lo obvio: los que atacaron o violaron en Colonia, Hamburgo y una decena de ciudades eran mayoritariamente musulmanes y entre ellos había refugiados llegados a Europa solicitando ayuda.

Hoy España se ve embarcada en una sucesión de noticias de manadas de violadores de las que los españoles nos vamos enterando por medios no oficiales o medios menos tímidos a la hora de decir la verdad, aunque esta sea incomoda. 

Personalmente confieso que agradezco que se identifique el origen de los violadores, aun asumiendo el riesgo de la reacción de los racistas y otros animales. Pero me molesta sobremanera que se hable de España como de un país de violadores y me siento juzgado por todas las feministas que, usando su libre albedrío, hablan del incremento de violaciones que pareciera dar a entender que los hombres de este país somos unos depredadores sexuales cuando no es así o en su gran mayoría no es así.

Cierto es que sería espantoso y terriblemente injusto que lo que ocurre se tradujera en un rechazo frontal a los que huyen de la guerra y la miseria y vienen a Europa buscando una vida mejor, pero ojo, también son intolerables algunas declaraciones de quienes por no culpar a los musulmanes nos culpan de forma genérica a los españoles.

Yo no soy violador ni conozco a ninguno y, francamente, me jode que me cuenten indirectamente en las estadísticas diciendo que los hombres en España violan. En España hay cerdos que violan como los de la famosa “Manada” pero son muchos mas los que provienen del origen musulmán y de ellos apenas se habla… Se guarda silencio dicen que para no despertar el odio. Pero eso si, mientras nos comemos el marrón los españoles de bien que somos la inmensa mayoría

Como sucede en otras áreas de gestión, no se puede gestionar peor desde los Gobiernos y los medios un asunto tan delicado, un asunto que asaetea el corazón y la base de nuestros principios, pero en el que se actúa de modo miedoso, olvidadizo y oscurantista, cuando no sectario. 

Pues eso

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