Errejón, Maquiavelo sin escrúpulos

Yo llegue a la facultad de políticas después de haber hecho Derecho y me habían hablado de un chaval muy listo que entonces aparentaba tener seis años. O sea, imagina la edad que podía aparentar Iñigo cuando tenia 19 años, que es cuando yo le conozco. Le vi allí sentado en la puerta de la cafetería, con un trocito de pan al que le echaba azúcar. Me acerqué y le dije ¿Por qué comes pan con azúcar? Y me dijo el pobrecito: “Es que es como un suizo”. En ese momento quise adoptarle y, efectivamente, le adopté”. Pablo Iglesias dixit en 2015

El día en el que Podemos cumplía cinco años, aquel adoptado con cara de infante que quería hacer un suizo con una rebanada de pan y azúcar, abandono a Iglesias por Manuela Carmena. Aquel que fuera número dos de Podemos había llegado a un acuerdo con la alcaldesa de Madrid para presentarse de forma conjunta a las elecciones municipales y autonómicas de mayo bajo las siglas de Más Madrid.

Hoy Errejón pelea por el puesto de jefe de la oposición en la Asamblea de Madrid con el socialista Gabilondo mientras su colega, la alcaldesa que solo sabía hacer magdalenas, tontea de forma evidente con Pedro Sánchez buscando un hueco en el futuro Consejo de Ministros, si es que alguna vez este llega a establecerse.

Errejón entendió como pocos esa teoría que dice que no existe nada mejor para reventar un proyecto político, especialmente de la izquierda, que montarse una escisión en el momento adecuado, es decir a las puertas de un período electoral. 

Y es que en Podemos han aprendido sobradamente eso de que no hay cosa peor para un partido que una lucha de egos, adecuadamente alimentados por una cohorte de pelotas o visires con doble intención, mal resuelta. 

Que Podemos era un globo que acabaría deshinchado era algo que se sabía, pero los ciclos en política toman tiempo y para los no iniciados el paso de ese tiempo podía dar a entender que aguantaría todo tipo de avatares, pero la lógica se impuso y el final este populismo barato empezó a derrumbarse. En esa Kermesse final del partido chavista español Errejón también salió ganando.

Errejón se ha convertido en una suerte de sujeto versado en puñaladas traperas y por la espalda al que los juicios de los círculos podemitas no le provocaban especial interés y mucho menos cuando en su día le comunicaron que había que hacer lo que las bases del partido decidieran. Tan pronto supo de esa intención salió huyendo del círculo democrático para montar una plataforma personalista y donde pudiera decidir los nombres personal y libremente, sin tener que someterse a esos círculos o esas bases molestas.

A día de hoy el adoptado de Iglesias, aquel chavalín al que el pan con azúcar le parecía un suizo, se ha convertido en un profesional del oportunismo político al que la traición o el “esquivismo” democrático le hace sentirse como pez en el agua.

Y es Errejón precisamente el que trató de poner en el brete a la ya presidenta de la Comunidad de Madrid desde su discurso en la Asamblea, durante la investidura de Ayuso, conminándola a, en un minuto, explicar la corrupción.  

En una intervención con mas angostura que azucar, Errejón se sobró en su intención de pasar por líder de la oposición y sin rubor alguno exigió a Ayuso unas explicaciones sobre los problemas del PP obviando que él personalmente no podría da las suyas sobre su carrera en política a cuantos en el confiaron en el pasado. 

Pero ojo, la ambición de Errejón no tiene limites y, como nuevo líder absoluto de Más Madrid, ha decidido ampliar fronteras y no descarta su candidatura para unas elecciones generales, Errejón cree que la repetición de elecciones con la que especula Sánchez, penalizaría tanto a PSOE como a Podemos y eso le abriría un espacio a su ambición, una oportunidad a su codicia política.

Errejón no quiere bases en Más Madrid. Quiere, como líder absoluto, decidir y tener las manos completamente libres para elegir personal y programa. Hasta Gaspar Llamazares ha acudido solícito a rendir pleitesía a este nuevo guía espiritual de la política española. Las gentes del partido resultante de la escisión de IU, Actúa, ya tienen sitio. El que les den, que tampoco van a pedir mucho. 

Errejón dará la bienvenida a todos aquellos hijos de los cien mil grupos de progres que andan perdidos por la geografía política capaces de decir sí a todo. En su ambición serán bienvenidos todos los que le sirvan para aparentar pluralidad bajo su “fraternal” paraguas, y probablemente serán aun mejor recibidos aquellos que puedan garantizar su camino hacia el desembarco en el PSOE en caso de que fracase su nueva plataforma.

Ahora bien, a Errejón mas le vale andarse con ojo, a las gentes de izquierdas este tipo de traiciones no les gustan. La historia demuestrta que han sido penalizadas, cuando no eran por motivos ideológicos claros y contundentes, en las urnas. También demuestra la historia que las escisiones, salvo que sean por pureza ideológica (leninistas, anarquistas, trotskistas, maoístas…), acaban en la desaparición mas absoluta. 

Así que mas le vale al chico con carita de niño que lame pan con azúcar, tener ojo con lo que hace, no sea que carrera tan fulgurante acabe como empezó, sentado en las escaleras de la facultad de políticas a la espera de ser adoptado.

Pues eso

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