Un blablabla barato e inmoral

Corren malos tiempos para nuestra democracia. La grosera exhibición de infamia que hemos tenido que soportar en esta investidura habla por si sola de cómo el interés personal de un advenedizo a la política patria ha primado sobre la verdad y el interés general. Viendo lo que a Sánchez le importa la verdad o cumplir con lo que promete es de cajón que todo lo que dijo en el Congreso no es mas que blablabla barato e inmoral, de ese que no cumplirá pero que le ha servido para pasar el trámite de la investidura.

Era de cajón que Sánchez sería presidente, en ello se había empeñado y para ello había mentido a propios y extraños. Su empeño le ha costado al socialismo su credibilidad y su futuro.

El socialismo, como ideología, ha sido arrastrado por los suelos por un tipo ambicioso al que le ha costado nada pactar con quienes odian a España y con aquellos que justifican a quienes en el pasado mataron en el país vasco con tiros en la nuca a todos los que se es opinan, incluidos algunos de los mejores socialistas que pisaran este país. Pero poco le importan sus muertos a Sánchez.

Visto el show de tres días de esta investidura queda claro que los enemigos íntimos de la democracia en España no son tanto externos, como siempre se nos trata de hacer creer, sino internos y proviene del buenísmo progre, por mas que estos se empeñen en gritar que viene de la derecha. Esta cena de los idiotas en que se va a convertir el próximo gobierno dejará claro que España ha entrado en una espiral dominada por fuerzas que prefieren el mesianismo independentista y el populismo sectario.  Así pues, el enemigo está entre nosotros mismos.

Se hace necesario resistir. Resulta mas que evidente la necesidad de una ‘primavera nacional’ que ponga fin a estas derivas desde el convencimiento de que quien decide nuestro destino no es sino la suma de nuestras voluntades y no la separación de las mismas, intención esta última que ya no ocultan las fuerzas y los medios progresistas.

La despersonalización de los enemigos que se utiliza en el entrenamiento de las fuerzas especiales de combate en el ejercito para hacerles capaces de matar sin escrúpulos ni remordimientos, sirve hoy en política para justificar infamias, disfrazar traidores y hasta para reivindicar la traición.

Apuntan, pero en vez de balas, de las bocas de ciertos políticos sale porquería, un lodo espeso y ponzoñoso difícil de limpiar que deja a la víctima hecha un guiñapo para burla del mundo. Lo malo es que la víctima es España.

Sánchez les compra el discurso a los independentistas porque le viene bien para llegar a ser “el que manda”. Les compra su blablabla inmoral a quienes por activa y pasiva han dejado claro su odio a España.

Hoy Sánchez llega al gobierno de la mano de aquellos que han hecho de su animadversión visceral hacia España una constante. Basta con saber lo que en octubre de 2010, en el Día de la Hispanidad, Torra escribiera: “España, esencialmente, ha sido un país exportador de miseria, materialmente y espiritualmente hablando. Todo lo que ha sido tocado por los españoles se ha convertido en fuente de discriminaciones raciales, diferencias sociales y subdesarrollo. La “Madre Patria” ha acabado devorando siempre a sus hijos y los ha dejado la peor de las herencias: una identidad deforme, una memoria extirpada.”

Hoy Sánchez llega al gobierno ocultando las condiciones en las que ha pactado, porque lo ha hecho no nos engañemos, el referéndum que tanto deseaban los Torra, Puigdemont, Junqueras, Rufian y tantos independentistas y para explicarlo ha utilizado otro blablabla siniestro con el que nos ha dejado claro a todos los españoles de que esta convencido que somos imbéciles. Puede que tenga razón.

Somos, los españoles, gente que nos hemos acostumbrado a los blablabla de estos nuevos sanchistas, que no socialistas. Puede que nos duela reconocerlo pero nos tragamos, sin apenas ruido, lo que nos mandan los Abalos, Lastra, Calvo y demás groupies del cantante oficial de Moncloa.

A nadie le cabe la menor duda de que por menos de la mitad del engaño con que nos ha humillado Sánchez, los llamados progres estarían en la calle quemando mobiliario público, gritando consignas y enfrentándose con las fuerzas de orden publico. Y no un día o dos, sino con carácter permanente, general y en toda España, y es que el blablabla bélico de los progres de izquierda tiene, o parece tener, patente de corso.

No creo a Sánchez y hacen mal sus socios en creerle porque les traicionará. Pero eso ya lo saben. Nadie en su sano juicio cree a este tipo, pero eso es lo de menos. Los que le apoyan lo saben, pero al hacerlo también saben que, al hacerlo, consiguen sus dineros, sus chollos, sus prebendas. Valga como muestra un botón, hoy se sabe que Tomás Guitarte, el de Teruel Existe, es el dueño de Arquilab la empresa a la que el PSOE adjudicó las obras del nuevo hospital de Teruel, y lo justifica asegurando que el hecho de que el PSOE gobernara en aquel momento fue “circunstancial”. Teruel existe si, pero por lo que se ve vale 30 monedas.

Y es que de eso va la cosa, de aguantar los blablábla sin contenido y las falsas promesas mientras los presupuestos se reparten, los objetivos se consiguen y los carguitos se distribuyen a bocajarro para contentar a los amigos, hoy llamados socios.

Una vez, un amigo socialista de los de siempre me dijo que Sánchez no era solamente malo, que era un “killer”, que mataba a todo aquel que se movía en la foto. Hoy queda claro y si no que se lo digan a Revilla al que ha sentenciado por no plegarse a sus caprichos y con el a Cantabria. Lo dicho un killer si…pero sin palabra.

Pues eso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s