Coronavirus, pandemia de psicosis

Una vez más la humanidad se ha de enfrentar a la incompetencia de sus dirigentes. Una vez mas una crisis sanitaria pone de relevancia la inutilidad de los políticos para coordinar una solución global que proteja al mundo de un virus microscópico. Una vez más la psicosis y el miedo superan al sentido común y la lógica. Una vez más el ser humano pone de manifiesto su debilidad.

En China viven mas de 1400 millones de chinos, con una densidad poblacional de 146 habitantes por kilometro cuadrado. Al año mueren un millón y medio de chinos. En Wuhan, eje del Coronavirus, viven casi 12 millones de personas, hay 78.000 contagiados, pero solo 2.715 muertos por Coronavirus y las estadísticas diarias pudieran estar indicando que la incidencia va a la baja.

No hay un muerto que sea menos importante que otro es verdad, pero sin embargo los gobiernos se ven superados y aturdidos por un virus microscópico.

El mundo se preocupa por su futuro intuyendo un nuevo apocalipsis que nos borre del sistema solar. La carrera nuclear, las armas químicas, los meteoritos, la guerra mundial…son algunos de los grandes temores que nos hacen perder el sueño como seres habitantes de esta Tierra. Pero la realidad es que un bicho microscópico nos puede tumbar con facilidad y su simple presencia hace temblar a la humanidad.

Dicho esto, los humanos comenzamos las carreras cuando ya están perdidas. El coronavirus no tiene vacuna, como ocurre con la gripe aviar, pero todos se ponen a correr en su busca cuando el virus se extiende y comienza a haber muertes. Tampoco hay vacuna contra enfermedades que nos afectan directamente como la malaria y sin embargo el ser humano es capaz de inventar pastillas azules que nos levanten el animo sexual cuando es necesario.

Lamentablemente los humanos somos animales curiosos a los que se nos ha dado la capacidad de prevalecer en este mundo quizás de forma injusta Y es que cosas como los virus biológicos nos dejan expuestos a una fragilidad evidente que nos hace entrar en pánico al mas mínimo síntoma.

Y no les va mejor a los gobernantes que elegimos para dirigir nuestros destinos, pues las crisis medicas los deja en videncia y los convierte en inútiles e incapaces de solucionar, prever o coordinar formas de defensa y contención globales y eficaces a los problemas que nos son comunes y en los que un bicho microscópico compromete nuestra salud.

Antes de que el coronavirus invadiera las portadas de prensa y televisión, la Organización Mundial de la Salud ya advirtió que el mundo no estaba preparado para una “pandemia respiratoria virulenta y de rápida propagación”, que podría matar entre cincuenta y ochenta millones de personas, causar pánico e inestabilidad y afectar seriamente el comercio y la economía mundial.

La experiencia demuestra, que solo si los gobiernos toman medidas coordinadas, se puede responder con eficacia a una pandemia así, e incluso entonces, solo es posible con la confianza y el apoyo de sus ciudadanos.

Pero para muestra de lo contrario, un botón. Italia está en plena crisis vírica con el Coronavirus. Crece el número de afectados y muertos pero la situación parece ir manteniéndose en cifras asumibles. Sin embargo, la batalla política que gracias al Coronavirus se ha establecido, derivada de los fallos producidos en los gobiernos de Lombardía y Venetto en los momentos iniciales de la crisis, está lanzada sin respetar el buen juicio de los ciudadanos.

Me explico: los presidentes de Lombardía y Venetto, principales regiones afectadas, pertenecen a la Liga soberanista de Matteo Salvini y han encontrado en esto del Coronavirus la forma de enfrentarse al primer ministro que desplazó a su líder de tal puesto, Giuseppe Conte. El Covid 19 se ha convertido en un arma política arrojadiza tras las palabras de este último que acusó al de Lombardía de haber estado inactivo al primer síntoma del brote en el hospital de Codogno.

Y es que el contagio del virus puede evitarse lavándose las manos y poniéndose una mascarilla, pero en lo tocante a políticos no tiene solución. El político es un virus que no mata…o sí, pero para el que no hay vacuna ni antivirus.

El pánico en el ser humano ante estas situaciones médicas no nace, en la mayoría de los casos, de forma espontánea. Nace de la presión inducida y de la sensación que los medios transmiten sobre la incapacidad manifiesta de coordinación entre organismos internacionales y gobiernos. Pero sobre todo de la falta de confianza de los ciudadanos sobre estos.

Los elegimos es verdad, pero solo sabemos lo que dan de sí cuando nos afecta directamente, cuando es nuestra salud lo que está en juego y es entonces cuando muestran su mayor nivel de incapacidad.

Siendo esto así ¿Por qué preocuparse de un bicho microscópico cuando los bichos que ocupan gobiernos y organizaciones pueden llegar a ser mas letales?

Este virus pasará como ocurrió con el de la gripe aviar, como ocurrió con las vacas locas y con el Zica y una vez pasado nadie querrá saber. Pero lo que queda claro, una vez más, es que esta crisis del Coronavirus dejará pocas muertes, pero muchos fallos.

Pues eso

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