El buen político

La política es una de las profesiones más criticadas del mundo, donde cada paso es comentado y juzgado por los demás. 

La mayoría de los políticos no tiene una visión auténtica y exacta de la moral, porque no tienen una visión auténtica de la persona como eje de su gestión. La moral se funda en la persona, más concretamente, en su dignidad. Y es en términos de dignidad donde se ha de buscar el modo de ser y vivir que hace de Alberto Núñez Feijóo un político respetado y admirado.

Por encima de todo el presidente gallego es un político, y una persona, discreto y prudente. Mas allá de esta nueva casta de políticos buscadores de ventaja que se empeñan en ser una especie de ‘extraterrestres’ semidioses bajados a la tierra para ganarse a la gente, Alberto no es sino una persona real, de carne y hueso. 

Afable y cercano a todos, que «no mira por encima del hombro» Feijóo es de esos tipos que, como otros, jamás se ha creído superior al resto de la humanidad. Cualidades que escasean. Los discursos vagos y la política de ‘titulares’ en los medios de comunicación, no es para nada su campo de juego y quizás por eso, porque así se lo reconocen, los gallegos le han dado por tres veces su confianza y va camino de repetir otra vez mÁás.

Los insultos, las broncas continuas y el ‘y tú más’ quedan en el bagaje de unos cuantos que no tienen otra forma de llamar la atención, como si de un ‘culebrón’ se tratara en el que Feijóo no juega. Es parte de la moda impuesta por aquellos que quieren pasar por Gobierno y no son sino malas imitaciones de políticos vulgares.

Lamentablemente este país nuestro está lleno de personas que dejan mucho que desear de su entrega al servicio público y que creen que su función conlleva engañar a los electores. 

Pero Alberto Núñez Feijóo es de esa clase de políticos que gusta de ponerse a la altura de los demás, de hablar, de saber ceder o imponer, de gestionar con la enorme visión de saber anticiparse a aquello que va a ser útil para la sociedad y no para mantener el propio ‘sillón’. 

El presidente gallego se ha hecho en el día a día, en el patearse los pueblos, castros, parroquias, calles, hablar con la gente, con unos y con otros; porque todos, sin excepción, ayudan a construir la idea que Feijóo tiene de Galicia y de lo que realmente necesita su pueblo.

El de Os Peares es de esa rara especie política para el que su objetivo número uno es entender y comprender no sólo a sus votantes, sino a todos los ciudadanos ¡qué fácil es hacer un mitin electoral ante 500 personas afines!, lo complejo es explicar el programa a quien no cree en ti y por lo que se ve en los resultados electorales Alberto lo consigue. 

Para hablar de verdad con Feijóo no hay que hacerlo mirándole los galones sino a los ojos. En su interior sabe que en ser un buen político está el llegar a casa todos los días cansado de estar en reuniones, asistir a charlas, intervenir en los medios, discutir con colaboradores, hablar con la gente… todo para aunar posibles posturas enfrentadas. 

Se acerca la fecha electoral donde los gallegos están llamados a las urnas. 

Una vez mas a las puertas de las elecciones, Galicia se debe debatir entre dos proyectos. Uno, definido claro y con resultados a lo largo de tres legislaturas. El otro nacionalista, populista y socialista, en permanente confusión y zozobra. 

Para quien a estas alturas no conozca el principio político por el que el Presidente Gallego se guía le diré que Núñez Feijóo sigue un credo muy personal que él mismo explicó al día siguiente de ganar las elecciones de 2012 en una entrevista en ABC: “si un gobierno dice la verdad, gestiona con coherencia con la verdad que describe y no se aparta de esa coherencia, da resultado. Gobierne usted con coherencia y después el pueblo juzgará”.

Por tres veces Galicia ha juzgado al hijo de Sira y Saturnino, y por tres veces le ha confiado su Gobierno y siempre por mayoría absoluta, no cabe otra en el complicado mundo del “todos contra Feijóo”.

A esta alturas Galicia sabe bien aquello que la madre de Alberto, Sira, dijo que le decía su hijo en las elecciones del 2009: “Dice que se casó con Galicia. Vaya hombre… Y Galicia no me da nietos”.  Feijóo sigue casado políticamente con Galicia, pero Sira ya tiene otro nieto. 

El político entró hace años en la categoría de padre, pero aun permanece prendado políticamente con Galicia y  cumpliendo la palabra dada, como ha venido demostrando durante varias legislaturas consecutivas y no me cabe la duda que volverá a repetir

A todos los grandes de la política nacional o internacional les une algo en común, algo especial que se tiene o no se tiene, el liderazgo que obtienen a través de una capacidad de influir en los demás de manera única y especial y Feijóo la tiene y Galicia lo sabe. 

Lideres como Feijóo han sido capaces con sus valores y principios, su gestión y su forma de actuar de ganarse la confianza de sus ciudadanos, por eso esos ciudadanos los tienen como algo suyo y los mantienen al mando.

Y es que como decía Abraham Lincoln, refiriéndose al poder “casi todos podemos soportar la adversidad, pero si quieres probar el carácter de un hombre, dale poder”. Galicia ya sabe bien a quien dárselo

Pues eso

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