Los días contados

Pablo Iglesias hizo famosa durante la campaña electoral de 2015 la expresión repetitiva del “tic-tac, tic-tac…”, en alusión al poco tiempo que quedaba para desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa. Cinco años después ese tic tac retumba en su cabeza y es que los problemas se le acumulan al morado, que pronto verá como un juez decide su futuro político. Iglesias puede que tenga los días contados.

Tendría parte de razón el lector si pensara que me mueve más el deseo que la razón, pero esta vez la realidad es machacona y al “vicepresidente por accidente” las causas judiciales venidas y por venir se le acumulan y por más que pretenda retorcer el brazo de la ley, la justicia es la justicia, o al menos eso debería ser, veremos.

La justicia alcanzó a  Al Capone  por un tema colateral. Su caída se produjo en los años 30, cuando fue encarcelado por el Gobierno Federal de los Estados Unidos por evasión de impuestos, siendo sentenciado a 11 años y enviado a la prisión de Alcatraz.

Puede que la justicia corte de raíz a Iglesias su desmedida ambición política por una tarjeta de móvil de su asistente Dina, que el morado parece manipuló de forma extraña.  Cuatro años lleva rodando este culebrón por la Audiencia Nacional, en una historia en la que cada día hay más sombras que luces y de la que todavía quedan muchos capítulos y muy interesantes.

Resumo fácil el caso, la secuencia básica es la siguiente: 

  • El 1 de noviembre de 2015 Dina Bousselham, asesora de Pablo Iglesias, denuncia el robo de su móvil. 
  • En enero de 2016, Antonio Asensio, presidente de Zeta, le entrega a Iglesias la tarjeta de memoria de un móvil que había llegado hasta su redacción y que resultó ser del móvil robado a Dina. 
  • Posteriormente Okdiario publica en julio de 2016, varias capturas de pantalla con mensajes de chats internos de Podemos que contenía la famosa tarjeta SIM.
  • No sería hasta un año después, en enero de 2017, que Iglesias reconociera tener la SIM en su poder. 
  • La policía detiene en noviembre de 2017 al comisario Villarejo. En los diferentes registros que se llevan a cabo dentro de esta actuación policial, se encuentra un disco duro y dos pen drive con copias de la información que contenía la tarjeta de Dina.
  • Iglesias vio la oportunidad de colgarle el muerto al PP y a Villarejo, pero resultó que según indicó el juez de la Audiencia Nacional que investiga este caso, Manuel García Castellón, la copia más antigua de ese material informático incautado a Villarejo era del 14 de abril de 2016, mientras que Iglesias tenía en su poder la tarjeta SIM original robada a Dina Bousselham desde enero de ese año cuando se la entregó Antonio Asensio.
  • En marzo de 2019, el podemita, aun así, decide personarse como perjudicado.
  • Pero en junio este año, García Castellón tras investigar, retira a Iglesias esa condición de perjudicado porque considera que durante meses el líder podemita ocultó a su colaboradora que él tenía la tarjeta, de hecho, se la entregó en enero de 2017 y dañada de manera que el contenido no se podía leer.
  • Además hoy se sabe gracias a ‘El Confidencial’, por un chat interno de Podemos, que  algunos fiscales  filtraron información a la  abogada de Pablo Iglesias, Marta Flor, sobre los detalles de la investigación de la tarjeta robada.

Ante esta circunstancia Iglesias se ha convertido en el principal sospechoso de haber retenido y destruido la tarjeta SIM investigada. La cuestión es saber ¿qué contenía? ¿Por qué la ocultó? y ¿Por qué la destruyó?

De corroborarse esta sospecha, este “vicepresidente chavista”, se colocaría en una situación insostenible. En cualquier país democrático ya solo la sospecha que se cierne sobre este triste personaje haría dimitir a más de uno, pero su caso es diferente, Iglesias sostiene un gobierno imposible y ha pillado “cacho” y eso hará que se revuelva hasta la saciedad antes de siquiera pensar en dimitir.

Pero el tic tac se cierne oscuro sobre su sombra de forma indefendible.

A todo esto se une la amenaza expuesta en las RRSS por el periodista Carles Enric sobre un informe del Fiscal General de EEUU, William Barr, al respecto de las relaciones de varios políticos españoles con el régimen de Maduro.

Parece cada vez más posible que la fiscalía americana este pensando en citar a algunos políticos españoles (Iglesias, Monedero e incluso Zapatero) con relaciones en Venezuela para que expliquen a cambio de qué recibieron y reciben dinero, que según EE. UU. 

Por otra parte, también parece que la OTAN estuviera revisando a qué documentos puede tener acceso el fundador de Podemos como vicepresidente del Gobierno de España, y que pudieran resultar comprometidos dada su vinculación con Venezuela, Cuba, Ecuador, y especialmente con Irán.

Recordemos que en unas sorprendentes declaraciones durante un acto público el secretario general de Podemos pareció justificar recibir dinero de la dictadura iraní porque “a los iraníes les interesa que se difunda en América Latina y España un mensaje de izquierdas para desestabilizar a sus adversarios ¿Lo aprovechamos o no lo aprovechamos”?

Todo son flechas que indican al mismo y que señalan claramente el camino de los días contados, pero….

Pues eso

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