El gran fake

La ya famosa teoría de la post-verdad (algo que aparenta ser verdad es más importante que la propia verdad) lleva transformando nuestra sociedad, y en concreto la política, a lo largo de la última década y con especial énfasis durante el último quinquenio de la historia de este país. 

Pedro Sánchez es en si mismo la post verdad, el gran fake. Ha logrado montar un espectáculo de gobierno ficticio, con actores mediocres, sin pactos creíbles y sobre todo sin contenidos. Todo en él es una gran mentira y por lo visto hasta este momento, piensa seguir en ello.

Maestro de la mentira y las ‘fake news’ Sánchez tuvo la desvergüenza de incluirlas entre los riesgos nacionales, cuando el principal riesgo es él mismo. Y es que el propio Sánchez y sus socios bolivarianos han lanzado ‘fake news’ masivas y recurren permanentemente a ellas para “gobernar”, lo que anima al independentismo a seguir sus pasos y poner en jaque la seguridad nacional.

Si siempre la percepción fue un factor importante en la relación entre políticos y sociedad, hoy se ha convertido en un factor determinante y exagerado. Ante esto personajes como Sanchez son capaces de hacer pasar por promesa cualquier idea descabellada simplemente con gritar lo que el ciudadano quiere oír aunque esto sea absolutamente falso y sus efectos terriblemente dañinos e irreparables. 

El Gobierno de Pedro Sánchez mintió para protegerse de su pésima gestión en la confinación por la pandemia y lo menos relevante es si lo hizo en las comparecencias ante la prensa o en la misma sede de la soberanía nacional. Lo verdaderamente alarmante es que mintió en el momento más crítico de nuestra historia reciente, cuando España afrontaba la pérdida de un ser humano cada minuto. Sanchez y su gobierno nos mintieron sobre el suministro de medios materiales, como afirmó la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando casi 10.000 sanitarios estaban ya contagiados por el Covid19 y mintieron cuando afirmaban en medios de comunicación internacionales que en España no cesban de aterrizar aviones con ayuda sanitaria esencial.

Mientras, en plena pandemia de coronavirus, Sánchez lanzaba una campaña contra lo que el consideraba noticias falsas “Tu denuncia es necesaria. Sin tu ayuda no podemos dar una respuesta a estas publicaciones engañosas y de odio” decía el inclito presidente. Por su lado su socio, Podemos/Iglesias, interponía denuncias por supuesta organización subversiva de “bulos alarmistas y odio” contra aun no sabemos quien, mientras en este país morían a cientos.

Denunciaban por “fake news” sabe a Dios a quien mientras ellos mismos eran un fake que vivían en la mentira permanente.

Nuestro “gobierno” piensa en la verdad como algo sobrevalorado y han tomado el camino corto de prometer lo que los ciudadanos quieren oír, aunque con ello nos mienta miserablemente.

Lamento pensar de este modo, pero viendo el resultado de la gestión del gobierno de España me parece que, eso de la verdad le da lo mismo a los sanchistas y podemitas cuyo único objetivo es alcanzar el poder a cualquier precio y lo peor de todo es que percibo que hay una mayoría de gente dispuesta a comprarles la mercancía. 

Sanchez dice luchar contra los fakes, pero recordemos como el representante de la Guardia Civil, el general Santiago, explicó la particular forma en que su cuerpo combatía la proliferación de ‘fake news’. Apenas fueron unos segundos de aquella famosa rueda de prensa pero tiempo le dio para asegurar: “Estamos trabajando con nuestros especialistas en dos direcciones. Una, a través de la Jefatura de Información, con el objetivo de evitar el estrés social que producen todas estas series de bulos. Y otra de las líneas de trabajo para minimizar ese clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno”. Hablando de alcanzar el poder a cualquier precio …

Sánchez sabe que gobierna y gobernará bailando en la cuerda floja y no tiene garantizados ni los Presupuestos de 2021 ni la legislatura. Y además esa birria de vicepresidente, Iglesias, es otro que no dice la verdad ni al médico y menos sobre lo ocurrido con la tarjeta del móvil de su compañera Dina, causa por la cual vive temiendo ser imputado.

Pero no solo es culpa de los políticos. A día de hoy, caben pocas dudas de que en el descrédito generalizado de este gobierno y el de política en general, ganado a pulso por los implicados, han tenido una significativa participación y responsabilidad periodistas y medios de comunicación de la izquierda mas extrema, gente que no informa sino que opina. Gente leal a ellos.

Esta labor del Gobierno en contra de la verdad se traduce en falta de credibilidad y en un alejamiento de la sociedad de las instituciones por falta de confianza en las mismas. Esa desafección genera un daño terrible en el estado de salud de nuestra democracia. Pero ellos siguen, que es de lo que va.

A partir de ahí posiciones extremas como la de los podemitas, filoterroristas y separatistas progresan a la sombra de un mensaje manipulado y una mentira dirigida, que solo requiere de políticos sin escrúpulos capaces de lo que sea por llegar al poder y, lo peor de todo, es que estos abundan.

Sánchez lleva mucho tiempo mintiendo a todo el mundo, desde la moción de censura contra Rajoy, y no va a parar. Es el gran fake nacional. Mintió a todos, adversarios y aliados, y miente también cuando dice que dentro del Gobierno no hay problemas entre PSOE y Podemos. Todo por seguir durmiendo al calor de Moncloa.

Pero la tapadera de la gran mentira lamentablemente saltara en fecha fija, justo cuando pase el verano, cuando quede claro que la economía se hunde, cuando la temporada turística estival -a pesar de los esfuerzos que están haciendo los Reyes de España, visitando las zonas turísticas- muestre su gran fracaso y las cifras del paro suban exponencialmente.

Pero aun asi Sanchez dira que todo va bien, nos engañara, pero que nadie se lleve a engaño, y es que la verdadera pretensión final de tanto fake de este gobierno de “coalición socialista-populista-independentista-sanchista” es “ocupar el Estado, todos los resortes del Estado”, no solo el Gobierno. Su fin final es atrincherarse en la Moncloa y “perpetuar un sistema de ocupación de las instituciones” que le garantice -su- futuro.

A la luz de esto, el recuerdo de lo escrito por George Orwell me parece cada vez más ceñido a la realidad:  “En un tiempo de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”. Y es que la evidencia es machacona y habla de que estamos en manos de quien quiere convertir ciudadanos en adeptos y simpatizantes en acólitos… de nosotros depende que les funcione…quedamos avisados.

Pues eso

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