Madrid, oscuro objeto de deseo

La importancia de la Comunidad de Madrid en el progreso económico de España ha sido un hecho desde hace mucho tiempo. Para cualquier político gobernar en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid puede ser incluso mas importante que gobernar la nación por cuanto de exposición y proyección personal conlleva.

Y es que hasta no hace mucho la Comunidad de Madrid pasaba por ser una de las regiones con mayor ritmo de crecimiento económico de Europa. Había alcanzado una posición de referencia entre las regiones mas avanzadas de Europa. En términos de empleo era la región de la UE que mas puestos de trabajo creaba y la que poseía el mayor PIB per cápita de España. Como consecuencia Madrid absorbió durante mucho tiempo mas del 31% de la inversión extranjera de España y realizaba el 61 % de la inversión de España en el extranjero. 

Sin embargo, la llegada arrasadora del Covid 19 y sus consecuencias económicas, así como la falta de previsión sanitaria y el reparto partidista de unos presupuestos generales del Estado prorrogados “ad eternum” sumado a la presión cicatera del gobierno nacional con Madrid, no solo han ralentizado, sino impedido, que Madrid continúe su avance hasta completar el ciclo económico de mayor éxito conocido en la Comunidad.

El efecto de este parón en seco impactará directamente en el desarrollo económico nacional y lo que es peor pondrá en grave riesgo el futuro no solo de Madrid sino de España.

Mermar la velocidad de crucero de la que era “la locomotora económica de España”no solo retrasará el impulso hacia un futuro de progreso para los ciudadanos, sino que restará muchísimas opciones a España dentro de la economía global.

El ciudadano de Madrid esta acostumbrado a esperar de su Gobierno Regional oportunidades nuevas, soluciones y expectativas de futuro. Algo que nunca encontró en los Gobiernos socialistas, mas interesados en batir a la derecha emprendedora, aunque fuera a costa de embarcar a España en el pesimismo y el desconcierto. Una situación que, de mantenerse redundará, inevitablemente, en concretar el desastre económico y la ruina que nos amenaza.

Ante este clima social y económico depresivo y deprimido ninguna ideología es suficiente. Pero Madrid siempre ha liderado el cambio económico para España y el gobierno de Sánchez lo sabe y lo quiere para si. 

Lo ha intentado con Gabilondo, pero su mansedumbre lo ha exasperado. Buscó la notoriedad de Pepu en la Alcaldía y fue un desastre. Trató de buscar una alianza con Ciudadanos y “hasta el momento” no lo ha conseguido, es demasiado rastrero. Finalmente ha buscado en el sufrimiento de la pandemia y en la imposición de las ordenes de Illa la forma de intervenir el Gobierno de Ayuso y de momento así parece. 

Sánchez quiere que Madrid fracase, está volcado en conquistar Madrid, aunque fuera como tierra quemada, esa táctica que fuera usada por los escitas en su guerra contra los persas de Darío I y que fue tan efectiva que obligó al rey extranjero a volver a su patria sin conseguir dominar a dichos escitas. 

Sin embargo, muy a pesar de Sánchez, lo que mueve hoy la economía es la inteligencia. Es un hecho que hoy, el PIB de muchas naciones está generado en cerca del 80% por actividades productivas basadas en el conocimiento, el desarrollo empresarial y la innovación, igual que Madrid o copiando a Madrid.

Pero Madrid siempre ha sido la malquerida. Aquellos que en ella viven maldicen los problemas cotidianos que identifican a la gran urbe pero no saben vivir sin ella y los que no viven en ella la envidian a la vez que la odian. Pero Madrid sigue ahí, al lado de todos y recogiendo a todos sin importarle de donde vengan.

Madrid, antes del Covid 19, avanzaba segura hacia esa economía del conocimiento y era líder en la transición de los planteamientos económicos hacia una producción basada en la ciencia y la tecnología.

Los madrileños han hecho de su región un espacio de inconformismo. 

Cada oportunidad que ha surgido para mejorar la hemos abordado con decisión y talento, Madrid ya sabe lo que es progresar a base de la iniciativa privada y lo que es mas, superando los ataques de gobiernos nacionales a la contra.

El madrileño, ese fruto de un mestizaje permanente, sabe que lo que fuimos en ese pasado cercano se basó en nuestra propia exigencia y orgullo, para con nosotros mismos, con el apoyo de un Gobierno de la Comunidad que lideraba por encima de la asfixia a la que nos obligaba Zapatero o de lo que presiona y presionará Sánchez. Madrid se hace así misma porque así lo deciden los madrileños.

Pero Madrid somos todos y mas allá de la presión partidista y de la estigmatización sanitaria, Madrid volverá a ser lo que fue y eso lo saben unos y otros y por eso la desean, la buscan, la pelean…

Y es que como dice Sabina “Me siento más madrileño que el alcalde de Madrid, porque los que han nacido en Madrid no han podido soñarla. Lo bueno es llegar con la boina y la maleta de cartón, y a los cinco minutos ser de Madrid”.

Madrid es ese oscuro objeto de deseo que unos y otros necesitan para reafirmarse y para subsistir en la carrera política. Somos los mas odiados pero los mas envidiados también y según “Hombres G”:

Vivimos todos aquí

Y aunque hablamos más que estamos

No nos cansamos de mentir

Y no hay que olvidar…

¡que yo soy de Madrid!

Pues eso

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