Muchos perros hacen la muerte de un ciervo.

La frase no es mía, es de Juan Domingo Perón, aunque estoy seguro de que tampoco sería suya sino que habría salido de la pluma de un asesor de comunicación del creador del peronismo. Una de esas plumas fértiles que proliferan por los países andinos.

Hay un efecto curioso que usualmente ocurre en Latinoamérica con esto de los asesores de comunicación y es que éstos son casi tan conocidos como sus clientes, lo que en sí mismo a mi juicio es una locura.

Siempre he creído que si un asesor es tan conocido como su cliente, al final muchos se preguntarán si una victoria o una derrota es mérito del político o del asesor, lo cual devalúa y mucho al político. Aunque como se sabe, al final la victoria tiene muchos padres y la derrota uno solo.

Algo así pasa en el caso de Sánchez, Gabilondo y de Iván Redondo.

Pero el problema de Redondo es más grave si cabe y es que, guiado por su ambición, ha traspasado su profesión convirtiéndose en político y de peso, no conformándose con la labor soterrada pero profesional de quien asesora y aconseja sin buscar más merito que satisfacer su profesionalidad y, por qué no, su economía.

Redondo se convirtió o le convirtió Sánchez en el Gran Visir de su gobierno y le puso al mando de su gabinete y su comunicación. Investido de semejante poder, atacó también la estructura de comunicación del PSOE y se hizo con ella.

Llegado a este punto ha sido el gran trazador del intento de moción de censura en Murcia, Castilla León y Madrid y de paso el gran responsable del fracaso del “soso Gabilondo” que sin comerlo ni beberlo se encontró en medio de una jugada fallida a tres bandas malparida por Redondo y Arrimadas.

Lo complicado de esta situación para Redondo es que lleva una serie de fallos terribles que han colocado al PSOE en una posición límite, llevándole a convertirse en tercera fuerza política en Madrid y perder con ello el liderazgo de la oposición en la cámara madrileña. Vamos que lo mires por donde lo mires es una hecatombe del socialismo que sin duda habrá removido en su tumba a Pablo Iglesias… el bueno me refiero.

Porque el malo ya tiene lo suyo. Dicen que entre él y Redondo había nacido una sintonía inmejorable, pero por lo que se ve esa sintonía le ha llevado a la tumba política.

El desaguisado socialista de Madrid ha sido tan brutal que todos tratan de que el silente Gabilondo se coma el marrón. Sánchez estará entonando “era muy mal candidato, pero…..”, Redondo replicará  “ya os lo decía”, e Iglesias eso de “así no se puede…”

Es decir que parafraseando a Perón hay “muchos perros haciendo la muerte del ciervo Gabilondo”.

Pero confieso que me ha llamado la atención lo que he leído en Vozpopuli.com antes de escribir este post. Según este diario digital, Lastra y Redondo se están tirando los trastos a la cabeza. El cabreo que Adriana tiene  por lo de Madrid es increíble y ha trasladado a destacados dirigentes socialistas que Redondo se “ha cargado el partido”. 

Tela, pero tela marinera. Si la indocumentada está harta, que se vaya preparando el asesor y es que ese “dechado de buen gusto” que es Lastra tiene, según dicen, mucho ascendente en Ferraz y Moncloa.

En este momento mientras escribo, lo último que sé es que Franco ha dimitido como Secretario General del PSM, Sánchez se ha tirado a la cabeza de Susana Díaz en Andalucía dicen que por prevenir  algo parecido a lo de Madrid y al pobre Gabilondo le ha dado un “jari” al corazón y está ingresado en un hospital. Tremendo el efecto de la victoria de Ayuso.

Hoy en el socialismo patrio cada uno tiene su ciervo y en la Moncloa y en Ferraz están de cacería y con las piezas marcadas. Los tiros parecen resonar por doquier y los ciervos andan quitándose de encima a los perros tratando de evitar un mordisco definitivo en la yugular.

Sin embargo, siendo sinceros, esta cacería no tiene objeto. El problema del socialismo reconvertido en sanchismo es que quien tiene el poder es el problema, el gran ciervo de 18 puntas se llama Pedro Sánchez.

El presidente y su pertinaz capricho de mantenerse en el machito a cualquier precio está provocando que aquello que una vez fue un partido serio y comprometido con España, pase hoy en día por ser una caricatura desdibujada.

Sánchez y de paso Redondo es el responsable directo de uno de los grandes errores de la campaña socialista madrileña, entrar al trapo del líder de Podemos Pablo Iglesias y plantear las elecciones como una batalla de la izquierda en bloque apropiándose de la democracia contra un supuesto fascismo inexistente. Fue una estrategia pactada.

Hoy, es verdad, Sánchez está obligado a abrir de inmediato una crisis de gobierno. Incluso debería convocar elecciones para dar carta de credibilidad a un gobierno tocado por la derrota en Madrid, quieran o no verlo.

En fin, que los perros de la guerra ya andan buscando al ciervo, como decía Perón, y veremos quien cae ante sus afilados dientes.

Pues eso

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