El emir español y el rey moro

Invasión, Crisis migratoria, tragedia humanitaria… muchas son las denominaciones que se están dando estos días a lo que sucede en Ceuta y a mi juicio, pocos los aciertos verdaderos pues para ello debería uno alejarse del rifirrafe partidista.

Más allá de eso, lo de Ceuta es un capítulo más de la ambición del Rey Moro por apropiarse de las ciudades de Ceuta y Melilla y sobre todo una prueba de fuerza de Mohamed VI ahora que se siente fuerte debido al apoyo recibido por parte de Trump y refrendado por Joe Biden.

Adema las relaciones con Rabat desde la llegada de Sánchez al poder no son en absoluto lo fluidas que fueron en el pasado. Tras ser investido, el presidente español no eligió Marruecos para su primer viaje oficial, como es tradición.

Posteriormente, se produjeron otros gestos que no gustaron al rey Moro, como el posicionamiento en relación con el Sáhara Occidental y la alianza con Francia en los conflictos del Sahel y Libia. 

El penúltimo de estos agravios fue la petición del entonces vicepresidente Iglesias de “un referéndum libre, limpio e imparcial para la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental”. Toda una sucesión de estupidez y desacierto diplomático que nos han llevado a la situación actual.

Mohamed VI sabe ‘vengarse’ y lo ha estado haciendo desde que sucedieran los hechos referidos y así, de manera unilateral y tajante, decidió no verse con Pedro Sánchez en la cita que estaba prevista realizarse el pasado 17 de diciembre en Rabat, con motivo de la Reunión de Alto Nivel entre Marruecos y España.

La reunión entre Sánchez y el jefe del Estado marroquí no se produjo porque a última hora al rey Moro le dio por suspenderla sin una explicación clara de por qué. Vamos que le mando a la mierda.

Desde la ‘fábrica de la verdad’ monclovita se difundió de manera contundente en diversos sectores mediáticos y diplomáticos que la negativa del rey marroquí a reunirse con el presidente del Gobierno español respondía a las restricciones obligadas provocadas por la pandemia de la Covid-19. Una mentira más de esta “fabrica de la verdad preparada”. La realidad: Mohamed VI no puede ni ver a Pedro Sánchez.

Mohamed ha venido extorsionando a esta España de gobierno sanchista y frágil que no deja de hacer regalos a Rabat, el ultimo los 30 millones que Interior ha aprobado para el reino para Marruecos para teóricamente “mejorar fronteras” con España, pero Mohamed quiere Ceuta y Melilla.

Si será esto así que el primer ministro marroquí, Saadeddine El Othmani, aseguró a finales de 2020 que Ceuta y Melilla son ciudades marroquíes, como el Sáhara. Igualito.

Todo ello después de que apenas un día antes, Mohamed VI consiguiera el apoyo norteamericano a cambio de reconocer a Israel. A partir de ese momento el moro sintió que había llegado la hora y que ya podía controlar el Sahara y, al tiempo, ocupar Ceuta y Melilla. Según El Othmani la cosa no corre prisa, pero, por si acaso, ya había soltado la bomba.

Por si esto fuera poco, antes de irse, Donald Trump, concedió a Mohamed VI la Legión de Honor en el grado de comandante en jefe, en una ceremonia privada.

La condecoración, reservada a jefes de estado o gobierno, se le otorgaba a Mohamed VI por haber consolidado su alianza con Estados Unidos durante su reinado en todos los ámbitos y por “su visión y valentía personal, que han dado nueva forma al paisaje de Oriente Medio y el norte de África y propiciado una nueva era de seguridad y prosperidad”.

Bien, ante este relato de los hechos creo que queda claro que el rey Moro se siente fuerte ante esta suerte de emir blandurrio que nos hemos dado los españoles y ante esto, el tal Mohamed, ha decidido asaltar la cuestión de Ceuta y Melilla de forma definitiva.

Para ello, lo de la presencia en un hospital de Logroño del cabeza del frente Polisario Brahim Ghali, ha sido la excusa perfecta para comenzar las escaramuzas.

Así el rey Moro, que no tiene la más mínima consideración por sus ciudadanos, ha lanzado como escudos humanos a los más jóvenes de su población. Precisamente aquellos que están más hartos de la miseria y falta de futuro del Marruecos sobre el que manda el alauita.

Una dinastía, la alauita, que reina sobre un pueblo sometido al silencio y la censura bajo un sistema más cercano a la dictadura que a la democracia.

El gobierno del “emir” Sánchez y su “visir” Redondo están recibiendo la recompensa por una de las peores gestiones de exteriores que ha habido en España, una más en el haber de nuestro presidente.

Estamos, los españoles, recibiendo en nuestro culo la incompetencia de los sanchistas y como toda solución, o tapón a la sangría, tenemos a González Laya o a Marlaska. Dios nos coja confesados.

Si esto sigue así bien haríamos fortificando la costa del Sol y la de Levante porque cualquier día, ante la estupidez evidente del gobierno de España, puede que al rey Moro le dé por seguir avanzando y salte el Mediterráneo.

La morísma ya lo hizo en el pasado, solo que hoy no tenemos al Cid, para nuestra desgracia, tenemos al emir y su visir.

Pues eso

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