El totalitarismo según Sánchez: la ley de Seguridad Nacional

Aún no he reaccionado, no he sido capaz. No puedo pensar que esta vileza presidencial vaya a pasar desapercibida. No es una más de este presidente concentrado en dinamitar la esencia de nuestra democracia. De no cambiar, la ley de Seguridad Nacional puede ser una de esas leyes que mejor expliquen este periodo negro de nuestra historia.

Aunque francamente me importa una mierda saber como hablará la historia sobre el actual inquilino de la Moncloa, la felonía a la nación de esta ley que quiere imponer, deja al descubierto los vicios bolivarianos y las costuras comunistas con las que está sujeto este gobierno.

Apenas fueron filtrados los primeros datos sobre esta ley por parte de ese boletín oficial del sanchismo que es El País mi inquietud se disparó. Según pude leer esta ley prevé que, en caso de crisis nacional, las autoridades puedan proceder a la “requisa temporal de todo tipo de bienes, así como la intervención u ocupación de estos y la suspensión transitoria de cualquier actividad profesional”. La normativa afectaría tanto a ciudadanos como a empresas y entidades jurídicas.

La aprobación de esta ley, tal y como se enuncia, implicaría la aceptación de que el Gobierno pueda activar «una especie de estado de alarma» si vuelve a producirse una situación de emergencia, pero «sin la necesidad pasar por el Congreso de los Diputados».

De producirse esta ley en la forma y manera que parecen esbozar los titulares que se conocen hasta hoy, esta normativa estaría “manifiestamente invadiendo nuestra libertad y nuestra propiedad”.

Sería un hecho autoritario de tal cariz que estaría entregando plenos poderes al gobierno sobre nosotros, sobre todo si no se especifica correctamente el carácter «temporal» y «puntual» de la norma y los supuestos medioambientales, sanitarios, políticos o económicos en los que cabría su aplicación. 

Por si fuera poco, además esta ley empoderará al presidente del Gobierno para decidir qué empresas optan a las licitaciones públicas por razones de “urgencia”. Vamos que podrá hacer lo que le dé la gana, cuando le dé la gana y con quien le dé la gana… no me pregunten, pero suena a dictadura.

Por si fuera poco, la ley también obliga a la realización de “prestaciones personales” por parte de toda persona mayor de edad en caso de crisis

Cuando George Orwell escribió 1984 tenía en mente los totalitarismos comunistas, sobre todo, y nazi. Pero con cada día que pasa su reflexión parece ajustarse más y más a la España de hoy. No hay que ir muy lejos para percibirlo, el mundo de Orwell nos asalta al salir de casa, al abrir las páginas del periódico, al ir al trabajo, para muestra un botón:

Decía George Orwell: “Las libertades reales se restringen cada vez más (algo que se enmascara con un grandilocuente discurso que proclama que estamos conquistando nuevas libertades con cada día que pasa)”.

“Los controles sociales crecen exponencialmente, todo (mensajes, presencia, movimientos, actividades…) es trazable y rastreable”.

“Y por supuesto la libertad para pensar fuera de la ideología oficial se desvanece entre memorias históricas, delitos de odio y una lista interminable y siempre creciente de fobias”

No sé dé donde extrajo sus conclusiones Nostradamus, pero Orwell sin duda era un visionario que pudo ver más allá de su tiempo y que en su visión seguro que pudo observar como Sánchez desafiaba el concepto de totalitarismo dándole un nuevo sentido mucho más personal.

Si el lector tiene tiempo le recomiendo que lea a George Orwell, comprobará que o bien Orwell intuía a Sánchez o bien Sánchez está siguiendo el manual de lo que atacaba Orwell.

Sánchez, o Redondo, quiere ser el Gran Hermano, pero no el de Tele 5 no, quiere ser el de verdad, ese personaje totalitario que nos diga como, donde y cuando debemos vivir e incluso morir.

Ya no se conforma con decirnos qué sexo debemos asumir o como y cuando debemos morir, ahora quiere el poder total y absoluto.

Quiere asegurarse que ante un futuro sanitario y medioambiental tan dudoso como parece tener la humanidad, él tendrá el poder total para hacer con nosotros lo que le dé la gana si surge una nueva crisis, pero además él decidirá que es crisis, dado que la nueva ley no lo especifica. No quiere quejas, ni rebeliones, ni controles.

El pensamiento único será el suyo y el que no lo quiera así, tendrá que asumir las consecuencias. Sánchez cree estar inventando “el totalitarismo democrático”, pero no se da cuenta de que tan solo está imitando a Maduro y lo peor es que aún no sé por qué.

A Europa ya le han llegado los primeros vapores de esta situación y por eso nos dosifica, y dosificará, el presupuesto de reconstrucción prometido. Además, ya dejó claro su posición en temas como el del Consejo del Poder Judicial. Y es que Europa intuye que tras la pata de cordero hay un lobo al acecho. No le somos en absoluto fiables y a los hechos me remito.

Haría bien este gobierno y su visir Redondo en escuchar la traducción del tema principal del musical “Los Miserables” Permítamel señor Sánchez si le traduzco uno de los párrafos:

¿Te unirás a nuestra cruzada?

¿Quién será fuerte y estará conmigo

más allá de la barricada?

¿Hay un mundo que quieres ver?

Entonces únete a la pelea

¡Eso te dará el derecho de ser libre!

El rumor, señor presidente, está en la calle.

Pues eso

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