El invierno según el sanchismo: brasero y manta

Me preocupa y mucho. Hace pocos días Austria avisó a su población sobre la amenaza de un apagón eléctrico a gran escala. Klaudia Tanner, ministra de Defensa de Austria, aseguró que existen altas probabilidades de que se produzca un apagón eléctrico que afectará a ordenadores, móviles y la luz en el hogar. Este apagón se daría en toda Europa. «La cuestión no es si habrá un gran apagón, sino cuándo«, llegó a asegurar.

Las causas que estiman para una posible caída del sistema eléctrico son muchas, desde fallos técnicos, sobrecargas por picos de demanda, desajustes en el sistema, desabastecimiento de gas…etc.

Las Fuerzas Armadas de Austria no son cualquier cosa a la hora de prevenir amenazas, muy al contrario. Acertaron en su día sobre los riesgos para su seguridad nacional, por ejemplo, vaticinaron con éxito una pandemia global, un atentado terrorista en Viena o la altísima probabilidad de ataques cibernéticos. Es decir parecen fiables.

La cuestión querido lector, ya no es tanto si Austria tiene o no razón en sus predicciones, sino que de golpe y porrazo nos hemos enterado de que nos hemos quedado sin el suministro del gasoducto Magreb-Europa que proveniente de Argelia y nos surtía de tan preciado combustible.

Como toda solución Sánchez mando a negociar a Teresa Ribera, vicepresidenta tercera del Gobierno, quien compareció en Argel junto al ministro argelino de Energía y Minas, Mohamed Arkab, que educadamente le explicó el juego de “la bolita y los tres vasos” y ella contenta le agradeció el compromiso y el aprecio mostrado por Argelia para suministrar gas a España. Pero eso si el 30 de octubre nos cortan el gas los argelinos. Y es que Argelia quiere dejar de suministrar el gas que recibe Marruecos desde este tubo.

Ante semejante marrón la ministra salió pitando para Luxemburgo a ver si le daban permiso para impulsar una reforma europea de los mercados del gas y la electricidad en la Unión Europea. Ribera propuso, entre otros puntos, sacar el precio del gas del sistema marginalista en casos de violentas escaladas de precios como la actual.

Pues que si quieres arroz Catalina, se ve que lo de la negociación no es el fuerte de esta ministra socialista y de ambas reuniones ha vuelto con un más que claro “tururú” y aquí estamos lector afrontando un crudo, crudísimo invierno.

Mucho me temo que este año tenemos por delante un panorama sombrío: el alto riesgo de que se produzca un racionamiento de energía eléctrica. Y que no nos confundan, la culpa no sería solo de la naturaleza, como algunos ya pretenden decirnos, sino la imprevisión, la desidia y la insistente prioridad para este gobierno de batirse políticamente en vez de gestionar el país.

Usted lector se preguntará, con toda razón, cómo es posible que después de haber tenido la terrible experiencia de la pandemia, después de habernos cobrado durante estos últimos meses tantos sobrecostes en las facturas mensuales, y después de tantos anuncios y advertencias, estemos ahora con esta espada de Damocles apretándonos el cuello, yo también me lo pregunto.

Peligro de apagón, escasez de gas, las tasas de interés subiendo, la inflación y el IPC subiendo, bajan las ventas del comercio y se nos viene encima la reforma tributaria encubierta en estos nuevos presupuestos con una catarata de impuestos. Vamos que no lo duden se acerca la nueva era del socialismo de brasero y manta.

Y es que no esperen mejor solución por este nuevo orden sanchista. No saben gestionar, son unos pardillos internacionales, tienen ministros absolutamente inútiles y cada decisión que toman es jurídicamente irregular o ilegal, véase si no las sentencias de Constitucional y los estados de alarma.

Vamos que estamos donde votamos. Pero al final, el tema mollar del asunto es que a poco que el invierno sea un poco frío, con toda esta conjunción astral negativa para los pobres ciudadanos que no quieran pasar frío en casa (ya saben cómo es de caprichosa la gente que quiere comer caliente o no pasar frío o vestirse) podemos ver precios del gas y de la electricidad aun más por las nubes.

Así que ya sabe querido lector, este invierno abríguese y si sigue teniendo frío acérquense al radiador, y si aún tiene valor y dinero enciéndanlo. Parece que gracias a Sánchez y sus mariachis estamos a las puertas del invierno/infierno.

De momento, por lo bajini el gobierno ya admite que podrían producirse episodios de desabastecimiento de gas natural durante los meses de invierno en plena crisis energética que se viene dando desde hace meses.

Como no podía ser de otra forma, el Ejecutivo asume que, tras la magnífica “serie de éxitos” en las negociaciones de Ribera, durante los próximos meses el precio del gas natural va a situarse en máximos históricos y no espera que hasta finales de marzo se produzca una bajada en el mercado de la materia prima.

La situación, además, se convierte en una navaja de doble filo, puesto que a partir de noviembre las temperaturas se desplomarán en buena parte de la geografía española 

Así que querido lector haga como yo, encargue una cárcel de leña, saque el brasero y las mantas y prepárese a quedar congelado por el socialismo de nuevo cuño como en esas películas catastrofistas que veíamos al calor de la calefacción. Eran, o serán, otros tiempos

Ah se me olvidaba un detalle: el Gobierno anunció, con un gran redoble de tambores, que las alzas de tarifas eléctricas durarían poco y bajó no se que beneficios a las eléctricas. Es decir, que dentro de un tiempo volverán a regularizarse. Le regalo un kilovatio al que me diga cuándo se ha visto en este país que un servicio público baje después de haber subido. ¿Cuándo?.

Pues eso

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