Pandemia eléctrica y mortal

Ahora que todo el mundo da por pasado el Covid 19, mientras se disparan los nuevos casos gracias a los que no quieren vacunarse, los españoles hemos descubierto una nueva pandemia, que si bien no es mortal físicamente si lo es económicamente.

Aquellos que superaron la enfermedad se enfrentan ahora a un peligro que puede dar al traste con muchas vidas económicas y condenar a una pobreza injusta a muchos españoles. Este virus económico no proviene de China ni de ningún país extraño, es un virus patrio surgido en las entrañas de las compañías eléctricas y de gas

Y es que desde el pasado mes de mayo las eléctricas y las empresas gasísticas resulta que no han mandado los correspondientes recibos mensuales a muchos españoles y algunas ni siquiera han revisado los contadores. Esto que podría pasar por casualidad no es tal o no luce como tal. La permanente subida de la luz es mosqueante, imparable, pero en combinación con los retrasos suena a algo más..

Me explico, en mayo de este año nos desayunábamos con los siguientes titulares mayo 2021 ha sido el mes más caro de la historia al finalizar con una subida interanual del 45,4 por ciento en el recibo de la luz del usuario medio” y “el precio medio del kilovatio hora (MWh) del mes de mayo ha subido hasta la cota de los 67,12 MWh”.

Además, el 1 de junio de 2021 entró en vigor la nueva factura de la luz con un cambio sustancial tanto en el término fijo del recibo (lo que se paga de la tarifa de la luz, aunque no se consuma) como en el término variable (lo que depende del consumo de cada uno) se calcularán de forma distinta. Resultado, en la práctica subiría el coste de la luz, y subió, aunque el gobierno lo negó, ya lo creo que subió.

Curioso que fuera también en mayo cuando a las compañías eléctricas se les olvidó mandar los recibos de la luz a muchísimos ciudadanos y que se hayan dado cuenta ahora. Por cierto, casualidades de la vida, en el momento en que escribo este post el precio ha subido hasta los 195 euros el Mwh, caro, aunque lejos de los 288 MWh al que llego en el mes de octubre.

Si quiere mi opinión lector, esto es tiene pinta de ser un desajuste interesado. Y es que cuando las eléctricas descubrieron que la energía eléctrica en mayo entraba en tendencia alcista, que el tiempo ha puesto en evidencia, a alguien se le debieron de poner los ojos como al “Tío Gilito” con el signo del dólar y pensó, esperemos a mandar depende qué recibo y aunque no toquemos el calculo del fijo, nos vamos a forrar con el variable, y así ha sido.

Además, las eléctricas cuentan con la ventaja de que para desentrañar el recibo de la luz hay que ser nobel en ingeniería o capo del tocomocho. Y es que, en esto de la estafa supuesta, ambos dos, son los únicos capaces de descifrar los vericuetos por los que se mueven estos reyes de los “carteles” eléctricos.

Mientras esto ocurre el Gobierno no solo no está cumpliendo el compromiso del acuerdo firmado por PSOE y Unidas Podemos en diciembre de 2019 por el que los primeros MWh de cada factura tendrían un precio más bajo, sino que el modelo tarifario que impuso el 1 de mayo está provocando todavía mayores subidas para los consumidores.

Está claro que las eléctricas continúan inflando las tarifas en el mercado de la generación, lo que agrava aún más los efectos negativos de la nueva estructura de tarifas. Además, en el mercado libre se están aplicando importantes subidas con el argumento de los cambios en la parte regulada de la factura con la aprobación del gobierno.

Es decir, en román paladino, da la impresión de que las compañías eléctricas han esperado a facturar cuando más cara estuviera la electricidad, han retrasado el envío de los recibos para que les favoreciera y además lo han hecho al amparo de un nuevo cálculo tarifario creado por un gobierno social comunista. Ni a Stalin se le ocurrió estrategia más perfecta para, además, recolectar tanto impuesto.

Para colmo y re-cachondeo encima hay que escuchar a la ministra Calviño manifestar que «No puede ser que los beneficios de las energías renovables, que son las más baratas y las más limpias, no lleguen a los consumidores. Que el alza del gas recaiga en los consumidores y las empresas mientras se producen beneficios extraordinarios de las compañías energéticas».

Este gobierno es incapaz y se limita a estar asistiendo inmutable e interesado al sacrificio de los españoles en la “pira de la electricidad y el gas”. Aquellos que salieron tocados del Covid me temo que no saldrán bien librados de esta nueva pandemia del gas y la electricidad y todo esto mientras asistimos indefensos a una subida del costo de la vida y la inflación debido al alza de la energía.

Aun resuenan en el hemiciclo las acusaciones y peticiones de dimisión por incompetencia hacia Rajoy de Sánchez e Iglesias cuando el MWh estaba a 62,77.

Hoy, cuando el precio medio ha llegado a subir hasta los 288 MWh el silencio de los personajes y su cara dura resulta más ruidosos que aquellos gritos populistas e interesados que resonaban entre los disparos en las paredes del Congreso de los diputados.

Esta pandemia eléctrica se va a llevar por delante a empresas, autónomos y otros por el silencio, la incompetencia y el interés de este gobierno de incompetentes y la avaricia de algunos empresarios eléctricos y gasistas que solo ven en los ciudadanos su dinero como forma de aumentar sus beneficios. 

Esto no tiene solución, seguimos en silencio soportando la injusticia. A veces, no siempre, confieso que casi entiendo a los anarquistas, pero me despierto y sigo adelante. Como todos.

Pues eso

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