Pablo Isla vs. Sánchez

Sí, es cierto, la comparación tiene muy mala leche, pero es lo que hay. Cinco mil seiscientos millones de euros de caída en bolsa le costó a Inditex el anuncio de que Pablo Isla abandonaba la presidencia de la gran empresa de Arteixo y Ortega la traspasaba a su hija.

¿Se imagina lector como reaccionaría la bolsa si Sánchez anunciara que deja el gobierno de España?, el subidón lo mismo compensaría la cantidad perdida por Inditex, sino más.

Y es que, como se dice, el que vale, vale, y los demás pueden ser hasta presidente de España. Esta claro que el cargo de Presidente de nuestro país, por lo visto en estos últimos 2 años, es un cargo devaluado que puede ocuparlo cualquiera.

La comparación es abrasiva cuando se trata de gente como Pablo Isla, tres veces declarado el mejor gestor del mundo por la Universidad de Harvard y el hombre que ha llevado a Inditex al liderato del negocio mundial del retail.

Mientras, el presidente de España no sabe ni a donde va ni por donde le viene el aire. El crédito que había ganado nuestro país años atrás lo ha dilapidado a base de mentiras y pésima gestión.

Basten algunos ejemplos: hemos caído hasta el puesto 39 entre los países competitivos, nuestra peor posición desde 2014 por la falta de recursos frente a la pandemia y el desarrollo de «políticas erróneas» y hemos perdido posiciones en el último año en nuestro valor de marca país.

Que Sánchez es un inútil peligroso máxime si lo comparamos con gente como Pablo Isla es una obviedad infinita, pero es que además al contrario de cómo le pasa a Inditex está llevando a nuestra compañía más valiosa, España, a la bancarrota, al descrédito internacional y al menoscabo de nuestra democracia.

Por el contrario Pablo Isla dejará Inditex creciendo por encima del 50% en su margen bruto y con la mayor implantación mundial de una compañía española. Un orgullo para este país tener semejante bandera en el mundo.

Todos los presidentes de gobierno tienden a desarrollar su gestión con ánimo de perpetuarse en el poder. Sin embargo, la novedad de Sánchez radica en que a su llegada al poder no traía, ni tiene, la más mínima idea de saber gestionar nada. Sánchez solo sabe de ganar músculo demoscópico a partir de la enorme visibilidad que da el sillón de la Moncloa, un buen fotografo y el control de los medios de comunicación públicos.

El modelo, pese a lo atípico, es tan evidente que Sánchez no hizo ningún esfuerzo en ocultarlo. De hecho, nombró como jefe de gabinete a Iván Redondo un profesional del marketing político, alejado absolutamente de la solidez institucional que requiere el cargo.

Pero volviendo a Pablo, el bueno, Pablo Isla es y ha sido el exitoso presidente del grupo Inditex desde 2011, que ha logrado que en los más de diecisiete años que lleva en la multinacional textil esta compañía se haya revalorizado en más de 60.000 millones, siendo también el artífice de la digitalización de la firma.

Muy pocos ejecutivos españoles, casi ninguno, pueden presumir de un  legado similar en el tiempo en que Isla ha desarrollado su cargo. Isla deja la compañía con una revalorización de las acciones de Inditex del 167% en 10 años. Además, lo cumplirá garantizando el proceso de sucesión familiar tal y como le encomendó el fundador de la empresa.

Por su lado la sucesión en el cargo de presidente de España, si por Sánchez fuera, no se produciría en los próximos 50 años, tal es el calor tan confortable que siente Sánchez en su trasero cuando ocupa el sillón en el Consejo de Ministros.

Por lo que a revalorizar España en el mundo se refiere, Sánchez ya ha dejado claro que su interés no llega más allá del postureo. España le da igual y no es cosa de ahora es algo que le acompaña de siempre. Ese calor “cular” al que me he referido nos cuesta mucho dinero además de tener que aguantar a sus socios de gobierno, esos que nos odian a los españoles y se declaran en nuestra contra día si día también.

Ya no es que no crezcamos en el mundo es que además tenemos un gobierno que trabaja a la contra, o siendo justo, simplemente no trabaja. Pero eso si, luce mucho, les gusta el posado más que a un tonto una gorra de cuadros, y a sí nos va.

Por cierto la OCDE ha hundido la previsión de crecimiento que el gobierno estimaba dejando a Sánchez y su troupe en evidencia. Según el organismo nuestra economía no será capaz de recuperar los niveles previos al Covid hasta, al menos, el primer trimestre de 2023. 

Con este análisis la OCDE deja en evidencia que las cifras sobre las que el Gobierno ha construido los Presupuestos están totalmente desfasadas, pero eso a catalanes, vascos y populistas les da igual.

Lo confieso yo quiero, necesito, un Pablo Isla en el gobierno de España. Pero se que Isla, aunque ha confesado que no tiene aún claro su futuro, ya es el soltero de oro del mundo empresarial nacional y mundial.

Pablo Isla es un referente empresarial y su perfil es admirado en todo el mundo y su gestión ha sido estudiada en las principales escuelas de negocios más prestigiosas del planeta. Esa gestión es una recurrente inspiración para directivos. Vamos “clavadito” a Sánchez.

Mi deseo no ocurrirá y Pablo Isla irá a donde quiera menos a la política. Es un tipo inteligente que está más allá del oportunismo de ciertos políticos. En su objetivo no hay lugar para el postureo que hoy sacude la política española, en especial la de nuestro presidente de Gobierno.

Pues eso

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