Comunismo insoportable

Yolanda Díaz, Pablo Iglesias, Irene Montero, Alberto Garzón… todos comunistas, todos inútiles. Todos miembros de una ideología, cobarde y enervadora, pobre en la creación, en la ejecución y en la generación de valor, es la religión de la miseria.

En filosofía, el comunismo no piensa ni razona; tiene horror a la lógica, a la dialéctica y a la metafísica; no sabe, sino que cree saber. En economía, el comunismo no cuenta ni calcula, no sabe organizar, ni producir, ni repartir; el trabajo le es sospechoso y la justicia le da miedo.

Indigentes por sí mismos, incompatibles con toda lógica y con toda ley; los comunistas hoy toman sus ideas de las más rancias y obsoletas tradiciones. Vagos, místicos, indefinibles; los comunistas predican la abstinencia por odio al lujo, la obediencia por miedo a la libertad, el inmovilismo por horror a la previsión.

El maldito comunismo es la privación en todo, de todo y por todo. Y, sin embargo, todavía hay quien los vota.

Sir Winston Churchill definió de forma clara el comunismo y a los comunistas cuando aseguró que «Si pones comunistas a cargo del desierto del Sahara, en cinco años habrá escasez de arena” y eso que el bueno de Churchill no conocía a personajes como los que hoy nos dirigen desde este Gobierno de pacto.

Reconozcámoslo estos miserables podemitas tienen cierta razón al decir que el gran logro del comunismo en Venezuela fue el de lograr la igualdad… la igualdad en la miseria, hoy en ese precioso país que pudo ser tan rico y prospero, más del 90% son igual de pobres.

Pero es que en España, esta generación de neocomunistas hijos de aquellos, están empeñados en llevarnos al precipicio de la miseria más profunda por capricho de su socio socialista, el ínclito Sánchez. Francamente, espero que esto solo sea un mal sueño del que despertemos en las próximas elecciones… Pero no sé.

Y es que del comunismo ha salido las dictaduras más salvajes y terribles que se han dado en la historia del mundo, así como los mayores actos criminales de esa historia.

De acuerdo con El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión (1997) escrito por profesores universitarios e investigadores europeos y editado por Stephan Courtois, más de 20 millones de muertos produjo el comunismo en la Unión Soviética de Stalin entre 1918 y 1938.

Aunque para dato estremecedor el de la China de Mao, su Revolución Cultural comunista produjo entre su población más de 60 millones de muertos. Es cierto que algo de cultural tuvo semejante revolución pues la tasa de alfabetización subió del 15 % en 1949 al 65 % en 1982, lo suficiente para aprender a escribir, hambre, miseria o muerte con soltura. Es lo que tiene el comunismo: La letra con sangre entra.

Pero si el lector encuentra el dato un tanto histórico recordaré que en el comunismo actual el ranking lo encabeza Corea del Norte con una estimación de 2 millones de muertos.

O quizás conviene recordar los mas de 4 millones de venezolanos y venezolanas que han huido de su país hasta la fecha y que según los datos de los gobiernos que los reciben, representa una de las mayores crisis de desplazamiento en el mundo en tiempos recientes.

Acertado estuvo el Parlamento Europeo, que en una resolución de 2009 que buscaba que se siguiera en toda Europa, instituyó el día 23 de agosto como día de las víctimas del totalitarismo. La elección de tal efeméride radicaba en que era la fecha del Pacto Ribbentrop-Mólotov de 1939, entre la Unión Soviética y la Alemania nazi, que contenía el protocolo secreto por el que se repartían Polonia entre nazis y comunistas y que daría lugar a la Segunda Guerra Mundial. 

Nazismo y Comunismo, mismos perros con diferentes collares. Totalitarismo esclavista y genocidas ambos.

Es cierto que hoy el comunismo no mata tanto, o por lo menos lo disimula. Quizás sea debido a que al mando de esa ideología hay más que nada tontos como Alberto Garzón. Personajes como este, que se hace llamar ministro, que como diría el eterno Sazatornil “no se sabe si es tonto porque es comunista o es comunista porque es tonto”.

El ministro lo está bordando en su trabajo de intentar venezuelizar España. Abajo la propiedad privada, destrucción de economía particular para lograr masas mendicantes de ayudas públicas imposibles.

En fin, me gustaría dejar claro que si este inútil permanece en el gobierno dejaré de pagar impuestos. Solo faltaba que a los que como yo hemos sido evaluados por nuestra contribución y resultados para las empresas en las que hemos trabajado ahora tuviéramos que pagar a incompetentes y tontos funcionales como este tipo por hacer nada o menos. No Alberto, con mis impuestos no.

Pero en el fondo Garzón no hace más que ser consecuentes con lo que siempre prometieron los comunistas «Colgaremos a los burgueses con las sogas que ellos mismos nos venderán» (Lenin) y también a los señoritos del campo, que es como ven hoy a agricultores y ganaderos desde la moqueta de sus despachos, por dolido que estos tengan el lomo y el bolsillo…

Pero, reconozcámoslo no engañan, hasta hace unos días resultaba esclarecedor acudir a la página web del PCE en la que se podía leer una perla como esta “Somos el PCE, el Partido de las trabajadoras y trabajadores de todas las nacionalidades que conviven en nuestro país. Aspiramos a organizar la Revolución que derroque a la burguesía y a su monarquía, para construir el socialismo con la fuerza de la unidad popular”.

Hace nada sustituyeron esta frase por algo mas “políticamente” correcto. Y es que vivir de chupar el bote no tiene precio camaradas

Pues eso

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