Hunter Biden, Ucrania y el candidato Manchú

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de los Estados Unidos, a instancias de la CIA, apoyó investigaciones dirigidas a lograr el control de la mente humana. Su objetivo no era otro que el de generar agentes encubiertos que con apariencia normal operaran dentro de las instituciones de un país enemigo hasta que llegado el momento “actuaran” automáticamente cuando recibieran un impulso concreto.

Basado en cosas así y en la novela homónima de Richard Condon fue como en 1962 se estrenó la película “The Manchurian Candidate” dirigida por John Frankenheimer.

La película es un thriller político ambientado durante la Guerra Fría que describe la captura en combate de un joven oficial, hijo de una prominente familia política conservadora de Estados Unidos, durante la guerra de Corea; siendo sometido a un lavado de cerebro, para convertirlo en un agente infiltrado en una intriga política destinada a convertir en presidente estadounidense a alguien manejable por los comunistas.

Se preguntará el lector a que viene esta entrada, pues bien viene a que la realidad es mucho más prosaica y deprimente. 

Dicen que, si un periodista se topara con el disco duro de Hunter Biden, hijo de Joe Biden, se toparía con todo, absolutamente todo, como si hubiera sido diseñado por un fantasioso guionista de Hollywood: ¿Sexo depravado con menores? ¡Puede! ¿Drogas? ¡Seguro! ¿Nepotismo, corrupción? Para aburrir.  ¿Enriquecimiento por parte de potencias extranjeras abusando del puesto y poniendo en peligro la seguridad del Estado? ¡Es algo por probar, pero…!

Hunter es hijo del presidente de los EE. UU. y dice que actualmente es pintor, eso dice. Pero los cuadros de Hunter Biden se venden sospechosamente por cifras insólitas para su escaso currículo, y talento, como artista y aunque trata de quitarse importancia, algunos críticos ven la sombra del tráfico de influencias tras su éxito. Como si no justificar el hasta medio millón de dólares que piden por alguna de sus “obras”.

Sobre Hunter Biden, el hijo del presidente de Estados Unidos se ha escrito mucho. Su biografía está salpicada de tragedias, escándalos, consumo de alcohol y drogas y un proceso de impeachment a Trump con su nombre en primer plano,

No son pocos los que sostienen que los compradores de la obra de un hombre sin talento probado al pincel solo buscan los favores políticos de su padre, el presidente.

Sin embargo, son la meteórica carrera empresarial y los manejos fiscales de Hunter lo que más desconfianza crean.  Y es que, si recordamos, durante los meses de campaña presidencial su nombre sonó con fuerza. Trump ataco una y otra vez a su rival político por los manejos empresariales del segundo hijo de Joe.

Y es que Hunter está siendo investigado por diversas cuestiones fiscales irregulares abiertas por la oficina del fiscal general del Estado de Delaware, asuntos relacionados con sus negocios en China que comenzaron en 2018.

Pero también investigan sus manejos en Ucrania que resultan aún menos transparentes y menos hoy en día. Pese a que todavía no hay delitos probados, Hunter reconoció que no fue una decisión acertada el ser parte del consejo de administración de Burisma Holdings, uno de los mayores productores de gas natural del país europeo, mientras su padre servía como vicepresidente de EE. UU. 

Hunter llegó a cobrar 50.000 dólares al mes desde 2014 hasta que abandonó el puesto en 2019. Vamos que fue una especie de candidato Manchú bien pagado e introducido en casa de los Biden.

Trabajó además para un oligarca ucraniano, Mykola Zlochevsky, vinculado con el lavado de dinero, y para Gabriel Popoviciu, un empresario rumano acusado de corrupción.

Durante la investigación Hunter ha admitido que su contratación en el consejo de la enorme empresa energética ucraniana en 2014, cuando su padre era vicepresidente en el gobierno de Barack Obama, estuvo vinculada probablemente en «gran parte» con su nombre. «Creo que vieron mi nombre como oro», dijo a la BBC. 

Pero resulta especialmente curioso que Hunter fuera contratado como miembro del Consejo de Burisma justo después de las protestas que desalojaron del poder al nefasto presidente pro ruso, Viktor Yanukovych, y que suscitaron la intervención rusa en el país que se saldó con la anexión rusa de la península de Crimea y una larga guerra con la región independentista del Donbás.

Hunter Biden admitió ante la BBC que el momento de su contratación por parte de Burisma estaba relacionado con la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 y su supuesto apoyo a los rebeldes del este de Ucrania. Los rusos, dijo Biden, querían hacerse con los recursos naturales de Ucrania y un oleoducto, y Burisma se sentía vulnerable.

Hoy su padre lidera la coalición de occidente frente a Putin y el afán del ruso por anexionarse Ucrania.

Biden y Ucrania, Ucrania y Biden, son nombres que desde hace tiempo están vinculados y no necesariamente de forma clara. Hay algo que no me queda claro y a pesar de que no creo que Hunter haya sido un candidato Manchú si creo que algo hay que no está del todo claro y francamente me jorobaría pensar que el mundo se deja llevar por el que más puede, como decíamos de niños.

La investigación sobre la actuación de Hunter Biden continua y hace una semana que los republicanos cuestionaron “la extrema lentitud” del tribunal de Delaware sobre los conflictos de interés que pudieron existir en el trabajo de Hunter en la Burisma ucraniana.

Pues eso

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