Fraudes, timos, timadores y timados

Definitivamente, este mundo está hecho para los listos. Hoy las mesas de los trileros que abarrotaban nuestras calles se han trasladado a los despachos de empresas, instituciones y entidades bancarias, etc.

El buen sentido, la confianza en las transacciones ha dejado de existir y ha sido sustituido por una suerte de jugadores de ventaja que aprovechándose de la gente nos hacen creer lo que nunca tendremos para recibir lo que no queríamos.

Es una pena, esta sociedad ha derivado en una amalgama de sinvergüenzas que lo mismo operan a pie de calle que en las esferas políticas. Hoy Zelenski, inmerso en una invasión a la que responde desde su soledad, ya sabe que no obtendrá de la OTAN ni de Europa la ayuda que necesita para defender a su pueblo.

Ese juego trileril es el mismo que el de un compraventa de coches que te oferta una cantidad por tu coche y que argucia tras argucia te lo deja en un 50% de lo ofrecido. Y si me ha pasado a mi y si ha sido con Canalcar, aunque da lo mismo, tal y como está el mundo podría haber sido cualquiera.

La cosa no va mucho mejor en cuestión de partidos políticos, pues hay quien te promete y no cumple, pero también hay quien dice que no creas las promesas de quien promete, pero que él te promete que cumplirá. Esta sociedad es un forzado desastre forjado a base de gente incauta y listos, muchos listos.

Hoy en el mundo rige la gran estafa. Vayas donde vayas tienes que ir con cuidado, con precaución, leer todo, aunque te hartes, hasta la letra pequeña, porque nunca se sabe por dónde va a aparecer el engaño.

Miremos si no a nuestro gobierno, por prometer promete todo, pero cuando se trata de cumplir como ahora con el tema de los impuestos de la energía o de las rebajas de los costos para los agricultores, etc. ni cumple, ni se acuerda de lo que prometió. Simplemente, mira para otro lado y dice que lo hará a finales de mes, sin darse cuenta de que la urgencia y la angustia ya llaman a las puertas de cada una de las familias de este país.

Lo peor es que esta cuadra de timadores ha creído que dado que en España todos nos tragamos sus juegos maliciosos y promesas incumplidas, podía hacer lo mismo en su juego con Argelia, Marruecos y Sahara.

La decisión unilateral de Sanchez nos puede salir carísima en términos gasísticos. Lo que a todas luces es una traición a la posición histórica de España en el tema saharaui, puede representar un problema mayor derivado de nuestra dependencia energética con Argelia. Mucho me temo que esta cuadra de inexpertos internacionales y trileros políticos aficionados nos haya embarcado en una aventura de dudoso final.

Una vez más la inconsciencia de estos timadores políticos al mando del país surge dejando claramente expuesta la falta de criterio propio y estrategia en su forma de hacer política y exhibiendo la yugular ante la comunidad internacional y dejando claro la debilidad de nuestro país en materia diplomática.

Y es que los trileros no son más que eso, trileros. Buscan el beneficio propio por encima del beneficio común. Quien debería ganarse la confianza de aquellos con los que trata exhiben a las claras e impunemente su personalidad de trapaceros, mientras el resto, los dé a pie, les sufrimos estoicamente.

Ser trilero en este mundo se ha convertido en profesión. Uno se los puede encontrar tanto en la calle Alcalá como en la Moncloa o en Bruselas. La gente de a pie no importamos nada, porque nada para ellos es importante, salvo sí mismos.

Pocas esperanzas le que dan al mundo si no da un giro copernicano. Tras la pandemia, una guerra, el perfecto caldo de cultivo para los estafadores hijos del averno.

Ha nacido una nueva economía y sociedad del fraude ligada a la realidad penosa en la que vivimos. Y ahí, cuando menos ética más se gana

En esta sociedad del timo universal el timador ha de tener ciertas dotes de gran embaucador, de sinvergüenza, capaz de engañar prometiendo cosas que no son posibles. Según leo las descripciones de las habilidades sociales del finado Madoff. Sabía que estaba timando. El primer agente del FBI que le fue a interrogar a su piso de Nueva York le preguntó si había alguna explicación inocente. Madoff fue transparente: «No, no hay nada inocente».

Contra esta sociedad del timo poco se puede hacer. Siempre ha habido y siempre los habrá. La única diferencia de nuestro tiempo es que la inmensa necesidad de los tiempos que corren, entre pandemia y guerra, hace haya mucha más gente dispuesta a dejarse embaucar por necesidad.

A diferencia del timo, el fraude se produce cuando en un contrato una de las partes abusa de la confianza y la buena fe de la otra, eludiendo parte de la información que una operación requiere y llevando a la victima al engaño.

En fín que he escrito todo esto henchido de mala leche como habrá comprobado el lector, pero sin poner una coma de más en una situación que creo de verdad está convirtiendo a esta sociedad en algo impersonal, donde los listos, los más listos, lideran el mundo. Y así nos va.

Pues eso

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