Visto lo de Draghi ¡Ten cuidado, Alberto!

Se acercan tiempos electorales en los que España se juega su futuro. Un futuro en el que sin duda alguna jugará un papel vital Alberto Núñez Feijóo. El presidente del PP sabe como ganar elecciones, si estas se producen con las garantías electorales habituales.

Pero en estas futuras elecciones y ante la absoluta fragilidad de Sánchez y la crítica situación geopolítica derivada de la guerra de Ucrania, así como de la ambición internacional de Putin, un nuevo peligro puede aparecer y hará bien el presidente popular en protegerse del devenir tecnológico, las redes sociales y sus noticias falsas así como de los grupos de acción rusos, y no hablo de ciencia ficción ni de ovnis, la realidad no esta tan lejos.

Para muestra un botón: En días pasados, Italia se despertó conmocionada por una información publicada en La Stampa sobre una serie de conversaciones secretas, fechadas a finales de mayo, que revelaban como un funcionario de la embajada rusa preguntó a un emisario del líder de la formación ultraderechista Liga, Matteo Salvini, si este estaría dispuesto a dimitir de su partido, que formaba entonces parte de la coalición de gobierno liderada por Mario Draghi, un movimiento que facilitaría la caída del entonces presidente.

Salvini finalmente abandonó su cargo y ha llevado a Italia a un adelanto electoral en el que todas las encuestas prevén como próxima ganadora a la candidata de extrema derecha Giorgia Meloni. El político niega cualquier colaboración, pero el escándalo ha generado conmoción en Italia por su vital trascendencia.

La amenaza rusa no es nueva. Putin está en liza desde hace tiempo ya contra el mundo basado en su Departamento Central de Inteligencia (GU oficialmente llamado, aunque se le siga conociendo como GRU, sus antiguas siglas), integrado por miles de funcionarios, unidades de fuerzas especiales y espías que la han convertido en una de las herramientas más poderosas de la llamada guerra hibrida de Rusia.

La lista de actividades asociadas al GRU es larga: desde el pirateo de los servidores de correo electrónico del comité demócrata de Estados Unidos y su candidata a la presidencia en 2016, Hillary Clinton, a su intervención en el proceso del Brexit, pasando por acciones como el hackeo de organismos públicos de Holanda.

En 2019, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón abrió una investigación sobre las supuestas actividades en Cataluña durante el procés de un grupo ligado del GRU. La investigación se centró en un equipo denominado Unidad 29155 que los servicios de inteligencia les vinculan con supuestas maniobras de desestabilización en Europa.

El populismo, la polarización y las fake-news se han convertido en armas letales de Putin y sus estados satélites mafiosos y criminales.

Se sabe cómo los servicios secretos rusos aprovecharon la fuerza adquirida por los nacionalistas y populistas catalanes para desestabilizar una de las grandes economías de Europa Occidental: España.

España y Latinoamérica son objetivos preferentes de este sistema de intervención. Pero a la hora de atacar mercados latinos los bots rusos tenían un problema estaban preparados para poblaciones de habla inglesa, dado que fueron utilizados en las campañas presidenciales estadounidenses y en el Brexit británico, pero no de habla hispana..

Sin embargo, hace tiempo encontraron un cooperador aliado y facilitador del nuevo lenguaje y este no es otro que el dictador venezolano, Nicolás Maduro.

Y es que Maduro lleva 10 años reuniendo y perfeccionado su propio ejército de bots para manejar a su opinión pública. Gracias a esto el dictador venezolano ha logrado anular la influencia de la oposición en RRSS e incluso identificar a sus enemigos en ellas. Sus equipos de redes se han convertido en reconocidas herramientas casi infalibles al servicio de Rusia y sus intereses.

Hoy ya sabemos que más de una centena de sitios web creados entre 2018 y 2021 compartieron videos con propaganda a favor del presidente de México, afín al chavismo, y políticos de otros países, centrando su estrategia en llevar desinformación desde YouTube a Facebook.

Se preguntará el lector a donde lleva todo esto. Me lleva querido lector a una preocupación seria ante el peligro de que estas unidades de acción virtual o in situ lideren una intervención que apoyen posiciones amigas y ataquen a quien Putin considere un peligro durante los próximos procesos electorales en España. Hablo sobre todo, del centro derecha liderado por Feijóo.

Putin quiere generar mecanismos que pongan en peligro democracias occidentales y no solo se basa en la destrucción social, humana y económica de Ucrania. Putin va más allá, quiere cobrar piezas políticas entre Europa y EE. UU. y sus estados destrozando sus instituciones, prostituyendo sus elecciones e interviniendo su política interna.

En este sentido España es una “perita en dulce” y su agenda electoral un pastel a la puerta de un colegio. Putin no conoce a Feijóo, pero sabe de su peligro si en el futuro llega al gobierno. Cuatro años de oposición y de apoyo europeísta y atlantista. Mientras nadie olvida, ni siquiera Biden, el apoyo directo e indirecto que recibe el chavismo de Maduro por parte de este gobierno social comunista y los casos Delcy, Pollo Carvajal, Mina de oro de ZP, protestas anti-OTAN…etc.

A fuerza de la reunión de la OTAN en Madrid y de un deseo incontrolado del inquilino de la Moncloa por hacerse “la foto” con Biden, el sanchismo se ha creído reencontrado con el Atlantismo militante.

Pero no le quepa duda lector de que las cosas en términos de geoestrategia política no tienen arreglo tan rápido y que lo hecho en el pasado no se solucionan visitando La Granja o paseando por el Prado. Mas bien en el estrechar la mano va un mensaje adicional, un “ya veremos como te portas” que pusieron todas las dudas bajo la mesa, mientras por encima corrían las viandas que tan brillantemente cocinó el chef José Andrés.

Pues bien, ojo porque en las futuras elecciones españolas nos podemos encontrar con que las simpatías de Putin, por lo que pase en España, se centraran mas en la izquierda y extrema izquierda por lo que cabría esperar la intervención rusa, personalmente estoy convencido de ello. O bien procedente de los bots rusos o bien de los venezolanos o bien de GRU.

Que nadie lo dude, y haría bien Feijóo en protegerse estructuralmente contra esto, él y su partido sobre todo, porque le pueden atacar y no valdrá con un grupo de jóvenes voluntarios de las NNGG para contener el aluvión.

Algunos casos conozco, bien por haberlos sufrido, bien porque los he estudiado. Sobre todo en Latinoamérica y puedo decir que al contrario de lo ocurrido con Cambridge Analitics en EE. UU. y Reino Unido, los rusos no tienen el más mínimo escrúpulo mantener sus redes y en entrar a saco donde sea necesario.

Pregunten sino por Yevgeny Prigozhin, el hombre que hay detrás de la Internet Research Agency (IRA), la “granja de trolls” clandestina más conocida del mundo y mas negada por Putin.

Pues eso

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