Putin gana, el mundo pierde

Empiezo a estar convencido de que Putin resultará ganador de esta crisis en la que se encuentra el mundo, precisamente por las virtudes que emanan del espíritu democrático de occidente.

Pero permítame el lector aclarar desde el principio que soy un firme defensor de la democracia y un absoluto creyente de los valores y principios que la definen, pero también me considero un analista objetivo y racional que mira a esta vida de frente y sin ambages.

Dicho esto, Putin es un sátrapa que en absoluto está loco. Su ambición por convertirse en el regente ruso más longevo en el poder por encima de zares y de Stalin y así reinar sobre el mundo le está llevando a ser un digno heredero del líder de nacionalsocialismo alemán, un tal Adolf.

Con una falta absoluta de escrúpulos, su total falta de respeto por la vida humana, su menosprecio por occidente y sus dirigentes, así como una sutil percepción de nuestras debilidades y una medición perfecta del “tempo” de su intervención en Ucrania le hizo tomar la delantera en el conflicto tomando por sorpresa a todos.

Mientras, con una estrategia hibrida que conlleva la constante amenaza a Occidente con la guerra nuclear, junto con el aprovechamiento de su enorme infraestructura de espionaje, así como sus inmensos recursos de guerra tecnológica, le hacen ser el candidato preferente para la victoria.

El único problema de Putin es como Unamuno dijo; “Podrá vencer, pero no convencer”, pero eso a Putin le da lo mismo. No ha iniciado este ataque global para convencer a nadie, ni siquiera a su propio pueblo al que tiene sometido a un silencio sepulcral sobre la intervención en Ucrania a la que no llama guerra sino, operación.

Putin solo quiere a Putin y solo le interesa Putin. En este entorno le da igual si el mundo pasa hambre, si pasa frío, si se muere en combate o si simplemente todo se va al carajo, esa y no otra es su ventaja frente a las democracias occidentales.

Y ante esto sabe que si maneja bien el tiempo, Europa acabará cediendo. Sabe que los gobiernos europeos no podrán manejar la subida de precios del gas o la escasez de energía en invierno, sobre todo en países como Alemania o los bálticos.

También sabe que la carestía de la vida y el hundimiento del estado de bienestar en el sur de Europa hará que la gente tome la calle reclamando derechos adquiridos y la vida que tenía, por encima de las ayudas a Ucrania.

Sabe que en este contexto de cosas solo tiene que dejar que la crisis avance, que el tiempo corra, que nada se arregle en Ucrania, mientras él asiste, como Nerón ante el incendio de Roma, a las llamas de la protesta que arrasen Europa este invierno.

Y es que el invierno, siempre ha jugado a favor de Rusia. Lo hizo con Napoleón y lo hizo con Hitler y ahora lo hará con Putin.

Para cuando llegue el invierno Putin ya estará controlando del paso de cereales por el Bósforo y habrá cortado el suministro de gas a Europa por ambos gasoductos.

Sus aliados, sátrapas también, habrán convergido en una suerte de unión maligna para afianzar su control mundial. Por su parte su grupo paramilitar Wagner desde Mali presionará con los grupos islamistas radicales para que el norte de África pueda llegar a convertirse en un polvorín.

Su presencia en Siria y Libia ya constituye la punta de iceberg de un poderoso movimiento que, desde luego, no está pasando desapercibido a los ojos de los estrategas militares en Europa y Estados Unidos. Ya tiene el puerto de Tartús y se está convirtiendo en el pivote sobre el que se asentará toda la expansión marítima rusa en ciernes en el Mediterráneo.

Por su lado, la presencia de tropas de elite y asesores en Venezuela está progresando peligrosamente como una mancha de aceite por Latinoamérica. Maduro ha cerrado acuerdos con Irán, al que ha cedido 1 millón de hectáreas del país y ya está acercándose descaradamente al nuevo presidente socialista de Colombia.

En fin, el mundo se mueve geoestratégicamente a favor de los sátrapas mientras las democracias occidentales apenas son capaces de hacerles frente de forma desorganizada y cada uno haciendo, en el fondo, lo que puede y quiere por sus propios intereses.

Y ahora, por si fuera poco, Nancy Pelosi ha decidido que lo que el mundo necesita es más leña al fuego y se ha ido a mosquear al hasta ahora silente XI jin pin visitando sin objeto ni beneficio Taiwán.

Son desesperantes y mosqueantes algunos movimientos de los americanos. Ya no es aquello de que si ellos “cogen un constipado, nosotros cogemos la gripe” es que por alguna razón han elegido la crisis mundial como escenario para establecer su batalla geopolítica personal por el liderazgo en el mundo.

Sea como fuere esta crisis invernal a España nos va a costar mucho de lo conseguido hasta ahora y nos va a pasar una factura muy difícil de pagar. Para colmo de males nos coge con el peor gobierno en la historia de España al mando de un tipo solamente interesado en sí mismo.

Con semejante bagaje este país está abocado a sobrevivir como pueda. Nada esperemos de este gobierno de absurdos. Y, sobre todo, esperemos que esta predicción esté completamente equivocada y todo se solucione mejor.

Aunque querido lector, mi recomendación es como la del abogado que comunica a su cliente encarcelado que todo va bien en su caso: “…pero si puede escape”.

Pues eso

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