Podemos y los pantanos franquistas

Como dice una de las leyes de Murphy, “cualquier situación por difícil que parezca es susceptible de empeorar”.  Los hechos así lo demuestran.

Es tal el tamaño de la estupidez reinante en nuestro gobierno social comunista que apenas hay espacio entre una tontería dicha y una tontería realizada.

Y es que siempre pasa lo mismo, cuando los tiempos se ponen difíciles, el populismo adquiere un plus de protagonismo que resulta impresentable.

La fijación por ofrecer soluciones imposibles y promesas absurdas se ha convertido en sello de este gobierno de Sánchez que solo quiere votos para mantener su mentira y su machito.

Hace nada al volver a leer la web de Podemos comprobé una vez más como el mundo del ridículo populista de izquierdas llegaba hasta extremos insospechados.

Podemos mantiene como intención legislativa el acabar con el sistema de pantanos que nutren de agua a nuestro país por “franquistas». Leyendo semejante gilipollez absurda, me reafirmo en la idea de que los morados deben pasar urgentemente al anecdotario histórico de este país como una pésima broma política y ejemplo de lo que nunca debió ser.

Según el razonamiento podemita se debe mantener la idea de acabar con los pantanos de Franco porque «las razones siguen intactas». Esta es la forma con la que Podemos justifica hoy la propuesta, basada en el programa con el que se presentó a las elecciones del 4M y cuyo documento aseguran que “sigue vigente” y por ello mantienen la idea activa.

Lo más hilarante es que esta exigencia del partido morado proponen mantenerla a pesar de estar en medio de una “pertinaz” sequía, con los pantanos por debajo del 40% de su capacidad y en medio de una brutal crisis energética donde la electricidad generada en base a los pantanos es más necesaria que nunca.

La explicación del partido de Yolanda Diaz, Pablo Iglesias, Irene Montero y compañía es hilarante: «El viejo modelo franquista de pantanos y obras faraónicas que han hundido y obligado a abandonar tantos pueblos, se sustituirá de forma definitiva por una nueva cultura del agua, con un gobierno eficiente y moderno del agua a partir de la gestión de su demanda, que resulta la única estrategia eficaz para mitigar episodios extremos y cada vez más frecuentes, como sequías y crecidas, al tiempo que sirve para construir un sector agropecuario puntero».

Es verdad, razón tendrá el lector si piensa que esto no es más que parte de ese Blablablá barato que tanto gusta entre el populismo de la extrema izquierda podemita. Un lenguaje vacuo y peligroso, en efecto, pero que muchos incautos o mal informados compran hasta la última coma y votan.

Esta mentalidad de la izquierda representa el atraso, el devolvernos a al comunismo más retrogrado y mentiroso y a las consecuencias que cambiaron el feudalismo por el esclavismo del obrero y tiene como consecuencia el evitar que la gente piense, analice, decida y en última instancia sea libre, sin ataduras de ninguna especie que permita a la persona ser dueña de su destino.

La condición esencial para mantener este estado de cosas es que una gran parte de ciudadanos sean estúpidos totales, que no piensen, que no analicen, que no tomen decisiones, que sigan a quien los engaña y por tanto que haga lo que el gobierno y sus socios le dicen sin remilgos ni protestas.

Este es el éxito, si es que se mantiene en las próximas elecciones, de este sistema sanchista de desgobierno. Lamentablemente una gran cantidad de compatriotas solo cree ciegamente en lo que el gobierno dice o los medios de comunicación afines y convenientemente abrevados le han indicado que debe pensar.

Hace ya muchos años, y es una frase archirrepetida, Einstein aseguró que sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Pensaba que el universo era finito, que tenía límites, de lo cual se deduce que lo otro no, que podemos ser estúpidos hasta decir basta.

No hace falta ser franquista para ser consciente de las enormes ventajas de la existencia de los pantanos. Sin ellos la situación hidráulica de España estaría condenada al desastre, así que la previsión que en su día hiciera el dictador fue correcta

Es curioso -bueno, algo más que curioso- pero el ejemplo máximo que avala la teoría de Einstein lo está dando este nuestro gobierno día tras día y sus partidos en coalición.

Da miedo ver cómo se han polarizado las posiciones a la derecha y a la izquierda del espectro político. Luego, si escarbas un poco, ves que los partidos de la izquierda, solo tienen un pensamiento en común, una estrategia clara: cargarse a la derecha en la persona de Feijóo. Al final, la izquierda de este país tiene su objetivo: lograr la independencia, anular la constitución y las instituciones, cargarse la monarquía, establecer una República, redistribuir la riqueza, etc, etc.

El sacar al país adelante no parece que esté en el ideario de ningún partido político de los que conforman este gobierno o de los socios que les apoyan.  Ahora, a lo que aspiran sus líderes es a mantener el escaño, un puesto político. Mejor un ministerio que una subsecretaría. Un coche oficial, sueldo vitalicio y a ocupar la primera página de algún periódico subvencionado.

Tremendo el futuro que nos espera

Pues eso

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