Sánchez, Txapote, asco y vergüenza

Dicen que ETA ya no existe y que la situación en el país vasco está “normalizada”. Una mentira más. Además de tener que sufrir los homenajes a terroristas que vuelven a sus pueblos, muchos ciudadanos vascos sufren todavía, años después, el acoso y la humillación del entorno abertzale.

Desde una agresión a un guardia civil en Alsasua, al acoso a un candidato en Rentería o una paliza a un joven constitucionalista en Vitoria, la normalidad brilla por su ausencia en el interior del país vasco.

No nos engañemos, a día de hoy carteles y pancartas muestran que el odio sigue vivo.

Hace días leí una declaración de Carlos Iturgaiz que decía “Lo que quieren hacer es que los chavales cojan miedo y se larguen, como en otros tiempos,”.  pues su propio hijo había sufrido este acoso jugando al fútbol. Además, está la constante humillación a las víctimas, los homenajes a los presos de ETA y agresiones que Bildu no condena.

Pero a propósito de esto y por si fuera poco, ahora el gobierno de Sánchez ha decidido acercar a las cárceles vascas a Parot y Txapote. Asco sí, asco de gentuza que no veremos pudrirse a miles de kilómetros de donde asesinaron a tantos.

 Txapote, es uno de esos asesinos vocacionales que disfruta causando la muerte a sus víctimas. Una de esas alimañas que no han pasado nunca desapercibidas por la Audiencia Nacional.

Ahora, por si fuera poco, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias dependiente del Ministerio del Interior, osea Marlasca, ha comunicado este miércoles el acercamiento a una cárcel del País Vasco de ‘Txapote’, uno de los exdirigentes de ETA con mayor número de crímenes, un asesino execrable.

La decisión de este gobierno sanchista del PSOE parece ser que afecta a un total de 13 presos de ETA, entre los que también está Henri Parot, aquel tipo que dio nombre a la doctrina para acortar la rendición de penas tras la decisión de los tribunales europeos. Sale de El Dueso para ir a una cárcel del País Vasco. Lo dicho asco y vergüenza.

Gregorio Ordoñez, Fernando Múgica, José Ignacio Iruretagoyena  y muchos más han caído víctimas de la pistola de este miserable que les dio un tiro cobarde y a traición.

Este mierda fue quien disparó dos veces en la cabeza a un Miguel Ángel Blanco maniatado y de rodillas  tras mantenerle retenido durante 48 horas el plazo dado al Gobierno para acercar a todos los presos etarras a cárceles vascas a cambio de perdonar la vida del joven concejal del PP.

Finalmente aquella petición la va a cumplir en primera persona Pedro Sánchez y su gobierno. Asco y vergüenza.

Se me quedaron grabadas las palabras de la familia de Miguel Ángel Blanco, que no olvidan las continuas risas de Txapote y su mujer ,Irantzu Gallastegui “Amaia”, durante el juicio por el asesinato que se celebró en junio de 2006, nueve años después del crimen. “Hijos de puta. Vais a pagar por lo que habéis hecho”, les gritó la hermana de Miguel Ángel, Mari Mar, presa de la ira y la rabia mientras trataba de llamar su atención. “Miradme a la cara”. Asco y vergüenza

En cualquier caso, no es esta la primera vez que se produce un acercamiento de prisión de este ser. Txapote y su pareja fueron trasladados en marzo de 2021 desde la prisión de Huelva a la de Estremera, dentro de la “política de acercamientos” impulsada por el ministerio de Marlasca como parte de esa vergonzante estrategia promovida desde la llegada de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno a mediados de 2018.

Txapote fue detenido en Francia en 2001. Es sin duda parte del ‘ala dura’ de la banda terrorista y nunca se ha arrepentido por sus crímenes. Según se sabe, en la actualidad se mantiene al margen del colectivo oficial de presos, ya que no comparte la línea política marcada por la izquierda abertzale tras la derrota de ETA.

Como digo, esta semana el Gobierno de Pedro Sánchez, definitivamente, ha decidido acercarle a una prisión en el país vasco. Finalmente, Txapote consigue el objetivo por el que dejó a Miguel Ángel tirado bajo un puente en medio de un charco de sangre con un tiro en la nuca.

Txapote se encontraba en la actualidad en régimen ordinario en Estremera, lo que equivale a la clasificación en “segundo grado”, como el resto de los 179 etarras que siguen cumpliendo condena en cárceles españolas y que, antes de que Sánchez llegara al poder lo hacían en primer grado, el más restrictivo. Una vez más, asco y vergüenza.

Son incontables las falsedades y mentiras con las que este gobierno trata de mantenerse en el poder pero, esto echa un tufo pestilente a acuerdo cobarde.

No olvidemos nunca aquello que dijo el otrora socio y vicepresidente del gobierno de Sánchez, Pablo Iglesias, cuando era eurodiputado: “el terrorismo de ETA ha causado un “enorme dolor” en España, pero tiene “explicaciones políticas” y comprenderlas es necesario para “avanzar hacia soluciones democráticas”.

Lo dicho Asco y vergüenza

Pues eso

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