¿Irene montero feminista?

Para Irene Montero, “supuesta luchadora” por los derechos de la mujer, los velos de las mujeres musulmanas son un signo de libertad, pero para las mujeres en Irán son poco menos que una sentencia de muerte.

No se le cae la cara que mientras viaja con las “coleguis” a EEUU a hacer el mamarracho, en Irán se puede morir por llevar el velo mal puesto o simplemente por no llevarlo.

Esta feminista de pacotilla, absurda imitadora de Virginia Woolf y supuesta ministra de igualdad, no tiene en su agenda siquiera producir un mínimo comentario a favor de las mujeres que en los países islámicos mueren y son maltratadas, siguiendo las recomendaciones de ayatolas e imanes.

Personalmente no encuentro la más mínima necesidad o ventaja por compartir mestizaje con semejante recua de desalmados y fanáticos  de tan bastardo cuño.

No quiero ese tipo de fanaticos cerca de mí, mezclados con nuestra sociedad y mucho menos justificando, a la puerta de nuestras casas, el sometimiento hacia las mujeres. Pero tampoco quiero el silencio de quien grita mucho en occidente, pero permanece muda ante las injusticias de la sharía, como es el caso de la tal Montero.

Personalmente recomiendo leer a la argelina Wassyla Tamzali partidaria de llamar a las cosas por su nombre y veterana luchadora por los derechos de las mujeres. Tamzali se indigna viendo cómo el Gobierno español frena la prohibición del velo y el burka ,«esos sudarios», porque identifican la iniciativa con la derecha, de todo punto una estupidez.

Para ella el «feminismo islámico» es un oxímoron, una impostura que se ha infiltrado no solo en el gobierno español, sino en organismos internacionales como la Unesco. En España ya se conocen las posiciones ambiguas de la izquierda gobernante. Pero no nos engañemos, el feminismo es una ideología de liberación y el islam es de obediencia.

Que nadie espere que el gobierno de Montero y las mujeres socialistas y comunistas vayan a decir nada sobre las mujeres sometidas por el islam. Eso requiere valor y sobre todo independencia ideológica y recordemos que Podemos se financió, y se financia, su televisión con capital iraní.

Ante esto cabe preguntarse ¿Dónde están las feministas de pro cuando nos encontramos con casos como el de la joven de 22 años Mahsa Amini, fallecida por las graves heridas sufridas tras ser detenida el pasado martes por la Policía de la Moral del Gran Teherán, al parecer por no llevar bien puesto el velo? Silencio, eso es todo lo que se obtiene por parte de las que se posicionan en primera línea en defensa de los derechos de la mujer, por ejemplo, de la ínclita ministra de Igualdad.

La vergüenza debería de hundir a Podemos por su visión partidista, e interesada, sobre el islam. Y es que por un lado Irán es la campeona del chiismo y está enfrentada a Arabia Saudí campeona del sunismo y ambas son dos ramas del Islam. Lo que ocurre es que Arabia es pro occidental, razón por la que Podemos sí crítica el régimen saudí, mientras en el caso de Irán, los morados callan. 

Pero no es solo respecto a Irán sobre lo que Montero debería avergonzarse. Este absurdo de “Ministra” en su día tampoco tuvo muchas palabras de apoyo para la lucha feminista de las mujeres afganas. De hecho, llegó a comparar su situación con la de las españolas porque «todas las culturas y religiones» tienen formas, «de oprimir a las mujeres» y de «disciplinar su cuerpo» con «diferentes niveles de dureza». Impresentable.

El Ministerio de Igualdad no es feminista, ni se le acerca. Montero ni ha estudiado ni sabe ni tiene experiencia ni se ha batido el cobre, como las feministas de verdad, los años necesarios para tener una formación feminista.

Montero es ya parte de aquella casta a la que, junto con el marqués de Galapagar y como justicieros jacobinos, pretendían cortar la cabeza. Hoy la realidad les ha dejado donde siempre aspiraron a estar, entre los ricos derivados de la política, pero eso si repitiendo las sandeces de siempre para mal de todos.

La actitud sectaria de la susodicha ministra también quedó evidenciada cuando hace tiempo tanto Montero como Belarra permanecieron en absoluto silencio cuando se produjo aquella actuación durante el Orgullo de Ripollet (Barcelona) en la que una drag queen apaleo con un bate de beisbol la imagen de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso.

El feminismo de Montero es una pose que simplemente responde a sus propios intereses ideológicos y partidistas. Nada en esta mujer es verdad. No es verdad que esté al servicio de la gente, como se empeñaba en gritar hace tiempo junto al marqués, nunca lo estuvo.

Hoy con mansión en Galapagar ya nada le importa, ni siquiera sus propias contradicciones ni el malestar que generan. Esta feminista de boquilla tan pegada a la comodidad no siente ni padece el sufrimiento de las mujeres y mucho menos las sometidas por el Islam.

El feminismo ejercido desde el calor del despacho está muy alejado de la realidad y tiene poco que ver con la realidad de la calle y con el dolor de la gente. Es lo que hay.

Pues eso

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