El Belgorod se ha sumergido

Hace apenas una semana, la OTAN envió una nota de inteligencia a los países miembros de la organización en la que alertaba de que el submarino ruso Belgorod, botado en julio, se habría sumergido en aguas del Báltico.

La movilización del submarino nuclear ruso ‘K-329 Bélgorod’, portador del misil nuclear Poseidón, también conocido como el Arma del Apocalipsis, supone un paso clave en la concreción de la amenaza nuclear de Putin y se habría puesto en acción en aguas del Ártico tras su supuesta implicación en el sabotaje de los gasoductos Nord Stream, según fuentes extraoficiales.

En este sentido, la OTAN teme que la misión del sumergible sea ahora realizar una prueba del supertorpedo Poseidón, un proyectil con capacidad para desplazarse hasta 10.000 kilómetros bajo el agua y luego explotar cerca de la costa para causar un tsunami radiactivo.

Ante dichas informaciones, EE.UU ha activado la red de satélites para realizar el seguimiento de torpedos. Aprovechan el gran calor que desprenden los proyectiles cuando se activan, pero no son capaces de detectarlos bajo el mar.

El ‘Bélgorod’ tiene una longitud de 184 metros de eslora y 15 de manga y puede viajar a unos 60 kilómetros por hora bajo el agua. Se estima que puede pasar hasta 120 días sin tener que volver a la superficie.

Las predicciones en el juego que se trae Putin con el mundo siempre son peligrosas. Sin embargo, la salida del Belgorod podría ser simplemente una rutina, para probar un nuevo sistema de armas. O realmente podría ser principalmente político, como una prueba de la amenaza del ruso a occidente. Probar armas nucleares, incluso sin cabezas nucleares, puede ser parte de la escalada nuclear elegida por Rusia.

En cualquier caso, las imágenes de satélite muestran al Belgorod operando en el este del Mar de Barents el 22 y 27 de septiembre. Solo los expertos en armas nucleares son capaces de sacar conclusiones de estas fotos obtenidas desde aviones espía, pero no se puede descartar que el submarino tan solo esté realizando una prueba rutinaria de sistemas.

Es un submarino que  está en el mar desde hace menos de tres meses y en buena ley sus movimientos también están en línea con lo que se podría esperar de un nuevo submarino.

Pero también Putin podría estar jugando con la ambigüedad de que esta arma esté activa en el momento más delicado de su retirada de los territorios ucranianos, pues no ha estado haciendo mucho por ocultar por completo esos movimientos.

Y es que después del éxito de la contraofensiva ucraniana en el noreste del país, la desordenada guerra que inició el presidente ruso Vladimir Putin se libra ahora directamente en su puerta, con ataques de artillería que golpean objetivos militares en Rusia y funcionarios rusos en ciudades y pueblos a lo largo de la frontera que ordenan evacuaciones apresuradas

El hecho de que los ciudadanos rusos empiecen a sentir directamente el impacto de la guerra sin duda ha provocado una presión adicional sobre Putin, que le hizo enfrentarse en setiembre a una notable reprimenda pública del primer ministro indio, Narendra Modi, y a las preguntas sobre la guerra del presidente chino, Xi Jinping.

Modi dijo a Putin que “la era actual no es una era de guerra, y he hablado con usted por teléfono sobre esto”. Esto siguió a un reconocimiento por parte de Putin de que había escuchado “preocupaciones y preguntas” sobre la guerra por parte del presidente chino.

Ucrania mientras, ha realizado impresionantes avances en las regiones del noreste del país, a la vez que ha ido descubriendo cientos de fosas comunes e historias de fuerzas rusas que aterrorizan.

En este sentido, puede que a Putin le esté ocurriendo lo mismo que a Hitler al final de la guerra, cuando a toda prisa exigió a sus ingenieros Walter Dornberger y Wernher von Braun, la aceleración de los misiles balísticos V2 con los que pretendía exterminar Londres y el Reino Unido así como a sus aliados europeos.

Entonces Hitler llegó tarde y la guerra acabó antes de poseer incluso las armas nucleares en las que estaban trabajando. Esperemos que a Putin le ocurra lo mismo y no quiera mejorar  su “modelo de actuación”.

Lamentablemente, el mundo ya se vio empujado a una guerra monstruosa por no actuar a tiempo contra un tirano criminal como Hitler.

Parece que no escarmentamos, y por ello se está transigiendo más de la cuenta con un tirano como Putin, incluso algunos países se han dedicado a seguir importando gas de Rusia, un disparate. Solo se ha conseguido dilatar en el tiempo un poco más las crisis energética que ya sufrimos.

Un análisis muy acertado que leí a Antonio Elorza el otro día en el confidencial The objective ,sugería que «La agresividad de Putin y la de Hitler se escudan en un hecho histórico que a su  juicio humilló sus identidades nacionales y que requerían una respuesta militar».

Sí, las similitudes son demasiadas, pero esperemos que solo resulten eso similitudes de papel y ordenador y que el resultado final no haga que los cuatro jinetes del apocalipsis cabalguen por Europa y confirmen la profecía de Nostradamus

Nostradamus vaticinó que este año 2022 sería muy complicado. Entre sus premoniciones destaca otra que pone los pelos de punta: el comienzo de una nueva guerra mundial.

La guerra entre Rusia y Ucrania ha roto el orden mundial y ha llevado a una polarización del equilibrio de poderes y a una crisis económica. Pero no es su última profecía: a ella se suman otras que aún están por llegar antes del fin de año: la Tierra se verá sacudida por terremotos y se producirá la caída de un meteorito.

Así que lector ya sabe, para que preocuparse….¿o sí?

Pues eso

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