DeSantis apaga el foco sobre Trump

Si hay alguien a quien Trump tema como posible competidor para las primarias republicanas, ese es DeSantis.

Para ejemplo, tan solo saber que varias horas antes de que abrieran las urnas en Florida, el expresidente Donald J. Trump advirtió al gobernador del estado, Ron DeSantis, que no desafiara la candidatura presidencial anticipada de Trump en la carrera electoral de 2024.

“Si corre, corre”, dijo Trump sobre DeSantis a los periodistas que viajaban con él en su avión privado después de un mitin el lunes por la noche en Dayton, Ohio.

Pero por si fuera poco, Trump agregó, en The Wall Street Journal: “Si se postula, les diré cosas sobre él que no serán muy halagadoras. Sé más sobre él que nadie, más que quizás su esposa, quien realmente está dirigiendo su campaña”.

Trump siempre se ha plegado a amenazar a sus opositores con técnicas mafiosas. No es un tipo limpio y lo sabe, su forma de ganar conlleva la amenaza velada o evidente. En otras elecciones animó a sus seguidores a difundir información sucia sobre el hijo del presidente Biden, Hunter, en su debate contra Hillary Clinton en 2016 llevó a mujeres que habían acusado al expresidente Bill Clinton de conducta sexual inapropiada y tuiteó amenazas sobre la esposa del senador republicano Ted Cruz en las primarias presidenciales de aquel año.

Pero ahora, según leo, los asesores de campaña ven que Trump se enoja más rápido y, con más frecuencia, dicen que se encuentra en un estado de ira permanente por no seguir siendo presidente.

Ahora DeSantis se ha convertido en una verdadera amenaza para la ansiada carrera de Trump hacia la Casa Blanca. De hecho, Trump lanzó un apodo para DeSantis el pasado fin de semana, “Ron DeSanctimonious”, para consternación y vergüenza de varios conservadores.

En general, las formas y maneras de DeSantis tienen que ver más con las de un vendedor de coches que con las de un candidato a la presidencia del país más importante del mundo. Pero en líneas generales es más inteligente que Trump, pero mucho más sibilino.

DeSantis se niega de forma consistente a decir si tiene la intención de cumplir un segundo mandato completo. Por lo que leo, en Tampa, cuando los partidarios corearon “dos años más”, el gobernador de Florida sonrió ampliamente y dijo: “Muchas gracias”.

En ningún momento de su celebración hizo el menor comentario sobre Trump, y mucho menos sobre las amenazas que este le ha lanzado. Pero las encuestas entre los republicanos para 2024 le colocan como el único que regularmente concita el mayor apoyo, con valoraciones de dos cifras.

Sin embargo, que esto ocurra, a mi juicio, no parece un buen presagio. DeSantis no es una buena noticia para la democracia, aunque sea a través de esta que pueda alcanzar la presidencia de EE. UU.

Hoy ya parece claro que el gobernador de Florida, Ron DeSantis, podría ser el sucesor natural del Partido Republicano por encima del expresidente Donald Trump como candidato presidencial en 2024.

Es cierto que, a priori, resulta difícil imaginar a un político dejando en el arcén a Donald Trump, pero leyendo las declaraciones de DeSantis y viendo el efecto de lo que hace, debo de reconocer que DeSantis aporta algo de lo que Trump carece: su capacidad para traducir en resultados políticos cierta venganza política, cierta crueldad y la demagogia propia de los populistas

El último movimiento de DeSantis esta semana fue firmar una ley para crear una nueva oficina de seguridad que investigue las denuncias de fraude electoral.

Hasta aquí todo bien, pero este proyecto de ley se supone que impondría nuevas sanciones significativas por violaciones de la ley electoral estatal, incluidas multas de hasta 50.000 dólares por no enviar los formularios de registro de votantes en dos semanas. No importa que no haya evidencia alguna de fraude electoral generalizado en Florida, o que un juez recientemente anulase muchas de las disposiciones de la ley anterior de «fraude electoral» de DeSantis. 

Lo que en realidad busca DeSantis es validar una serie de proyectos de ley basados ​​en un patrón claramente republicano de absoluta intimidación de los votantes contra aquellos que probablemente apoyen a los candidatos demócratas.

Es cierto que DeSantis no es el primer republicano estatal en impulsar una legislación que restrinja los derechos del voto lo que le daría al Partido Republicano una ventaja política en las elecciones al Congreso. Pero lo que separa a DeSantis del resto es lo lejos que parece haber llegado para atacar, intimidar y, en última instancia, silenciar a sus críticos políticos.

Así que, una vez vistos los resultados de estas “midterm”, la posición del expresidente Donald Trump como la figura dominante en el Partido Republicano queda cuestionada oficialmente desde el martes por la noche por la serie de resultados electorales que incluso algunos de sus asesores consideran perjudiciales para su futuro político.

Trump tendrá que digerir el desempeño decepcionante de muchos de los candidatos republicanos a los que apoyó. Pero al mismo tiempo el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que ganó una reelección aplastante, ha aumentado su perfil como un serio contendiente presidencial de 2024.

En una señal de la posición disminuida e incierta de Trump, algunos de sus aliados y asesores de toda la vida parecen estar alentando a Trump a retrasar su “cacareado” anuncio presidencial que había planeado para la próxima semana como una vuelta de tuerca mas a una victoria arrasadora republicana que finalmente no se ha materializado.

En cualquier caso, pareciera que Ron DeSantis apagará el foco hacia Donald Trump… O eso parece

Pues eso

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