Tonta es la que hace tonterías

Hay profesiones en las que ser un ignorante debería de ser delito y estar penado. En política, con este gobierno al mando, ha quedado suficientemente probado que ser tonto de remate se considera un pro más que un contra.  

Lo ocurrido con el tema del famoso “si es si” no deja duda de que la ignorancia unida a la estupidez tiene consecuencias y gravísimas.

A la fecha en que me pongo a escribir esto llevamos 14 incidencias a favor de violentos y violadores gracias al capricho de una ministra niñata miembro de un gobierno que además oculto al Congreso documentación clave para aprobar a toda velocidad la extravagancia de la ministra podemita.

Hoy ya está claro que la forma de gobernar de este gobierno a base de imposiciones y decretos ley se traduce en grandes errores, veleidades personales y caprichos con consecuencias.

El hecho de que se utilicen trampas legales para que los diputados no conozcan el grueso de las objeciones a sus propuestas de ley ha hecho que leyes como esta y la ley Trans hayan circulado por el Congreso de los diputados sin apenas oposición posible en contra.

Informes, incluido uno del Poder Judicial, se ocultaron como he dicho al Congreso y en ellos se explicaban de forma patente las trabas a la nueva regulación de los delitos sexuales. Hasta 71 informes emitieron distintas instituciones, ministerios y organizaciones con serias advertencias.

Pero ser tonto en cualquier profesión viene a ser lo mismo, como dice el refranero, cuando un tonto coge la linde, la linde se acaba, pero el tonto sigue. Pues eso mismo sigue haciendo, a día de hoy, la ministra y su coral podemita, seguir la linde.

A estas alturas de la vida política de este país ya sabemos que lo peor que nos puede ocurrir es estar bajo las órdenes de un tonto con mando en plaza. Ser tonto y tener poder no solo no es incompatible, sino que, con desgraciada frecuencia, son características que concurren en una misma persona, a las pruebas, viendo este gobierno, me remito.

Estamos gobernados por tontos con poder.

Visto lo visto con la famosa ley de Montero, no cabe duda del daño infinito del efecto multiplicador que un imbécil colocado en el lugar preciso puede causar.

No quisiera quedarme corto en la descripción de tonto y observando la acción de esta ministra y este gobierno se me ocurre echar mano de Don Miguel de Unamuno que de forma magistral realizo una brillante, como no, recolección de equivalentes descripciones:

Don Miguel habla de la inmensa riqueza de nuestro lenguaje para referirse a los tontos. Zoquete, soso, fatuo, bobo, tundido, idiota, imbécil, mentecato, estúpido y luego, dice, vienen las metáforas del reino animal, burro, cernícalo, congrio, besugo o percebe… Y vegetal: alcornoque, bellotero o tonto de capirote. Y sigue con lo de tonto de atar, majadero, adoquín, memo, badulaque, botarate, simplón, pazguato, mequetrefe, chisgarabís, zanguango, mamarracho, zamacuco, zampatortas, papanatas, papamoscas…

Pues bien, aplique el lector la palabra que mejor describa a un miembro de su disgusto de este gobierno, sus adláteres y socios.

En cualquier caso, el capricho de la “ministrita” como ya he dicho, ya está teniendo consecuencias desagradables y provocando reducciones de penas y lo que es peor puestas en libertad de violadores y maltratadores.

Como he comentado hasta la fecha en que escribo llevamos catorce, pero sin duda que en un ratito habrá más y así hasta que la idiotez vaya vaciando las cárceles de tanto depravado y repugnante violento.

Pero, por si fuera poco, en este coro de tonterías e incongruencias surgidas al calor del poder gubernamental, lo último que faltaba es que los mismos tontos acusaran a los jueces de “machistas”. Francamente, estoy por repetir la descripción de Unamuno para dar juicio justo a semejante horda de ridículos.

Nunca nada es fallo de estos descerebrados, siempre la culpa es de otros y así España apenas podrá sacar la cabeza de la crisis en la que nos ha sumido la pésima gestión de unos y el empeño cruel y asesino de Putin sobre Ucrania.

Tanto por uno como por otro motivo está claro que el mundo hoy es de los tontos.

Habría que indagar qué aqueja a la ministra de Igual nos da y cerciorarse de que no es contagioso, aunque por lo visto la distancia en el Consejo de ministros, debido a la cantidad de Ministerios absurdos, es demasiado estrecha y el contagio es ya evidente.

Mientras, España sigue a la espera de unas elecciones que resuelvan de una vez todo este desastre gubernamental en el que nos vemos y aunque el tiempo es cada vez más corto (el año que viene si Dios quiere) en el imaginario nacional ya está tardando.

Pero no dudemos, aún queda espacio suficiente para mejores y mayores acontecimientos, pues si de algo no hay que dudar es de la capacidad de esta gente por hacer el idiota, meter la pata, mentirnos y condenarnos a un futuro cada vez más dudoso.

Tonto es el que hace tonterías, decía Forrest Gump, pues en España están todos en el gobierno.

Pues eso

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