29 de marzo. Hace 45 años que el Napalm no cae en Vietnam

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Fue Patton quien dijo Mucho se habla sobre la lealtad de los soldados hacia sus superiores. Pero la lealtad de arriba hacia abajo es vital y mucho menos frecuente. Una de las características más frecuentemente señalada en los grandes hombres que han permanecido grandes, es la total lealtad hacia sus subordinados.”

Patton era un guerrero de otra época. Quizás de la última época en la que las guerras aun se median por el valor de los estrategas militares y la entrega sincera de estos a sus ejércitos, en cualquier caso nada que ver con lo ocurrido en Vietnam donde, según se desprende de la lectura de los archivos del Pentágono, distintos Gobiernos de EEUU, desde Johnson hasta Nixon, mintieron al pueblo estadounidense haciéndoles creer que aquella guerra se ganaba mientras que la realidad producía diariamente miles de muertos entre sus jóvenes soldados.

Hace algunos días, el pasado 29 de marzo, se cumplieron 45 años de la salida precipitada de Vietnam del último soldado del Ejército estadounidense tras haber sufrido la peor derrota en su historia.

Durante 10 años Estados Unidos ocupo militarmente Vietnam, empeño que se cobró la vida de unos 57 000 soldados norteamericanos y más de dos millones de vietnamitas, tanto civiles como militares.

La guerra de Vietnam ha sido hasta ahora, una de las más largas de la historia estadounidense –tan solo la guerra de Afganistán ha alcanzado a la de Vietnam- y supuso para este país una experiencia de fracaso y frustración, constituyendo, sin lugar a dudas, el más serio traspiés de EEUU durante la Guerra Fría.

Pocos recuerdan que fue en 1963, cuando el presidente John F. Kennedy promovió un golpe militar de los grupos reaccionarios del sur de Vietnam y que por lo que parece fue la CIA la que se encargó de asesinar al presidente Ngo Dinh Diem y de sustituirlo por una Junta Militar con el objeto de impedir la intención vietnamita de consolidar la República Democrática de Vietnam de Ho Chi Minh.

Con esta acción, Estados Unidos se involucró abiertamente en la guerra de Vietnam. De una presencia de 165.000 soldados en 1965, pasó a tener en la zona 500.000 en 1968, con ello EEUU abría un periodo de su historia que según desvelo el New York Times pasa por ser el más oscuro de la historia reciente de ese país, hasta el momento.

Matar Más, fue la descripción somera que el comandante en jefe de las tropas estadounidenses entre 1964 y 1968, el general William Westmoreland, utilizo para describir la clave del drama tras la decisión de Lyndon B. Johnson de incrementar la ayuda militar de EE UU al gobierno de Vietnam del Sur y comenzar, de facto, una guerra total en el Sudeste Asiático.

La guerra según Westmoreland sería una cuestión de número y quien tuviera una mayor lista de cadáveres acabaría perdiendo la contienda. Básicamente, estas fueron las conclusiones del Mando Conjunto del Ejército de EE UU en Vietnam -MACV- y la consigna que aplicaron para afrontar una realidad bélica radicalmente distinta a la experiencia de la II Guerra Mundial.

EE UU salió claramente victorioso del Body Count -estadística de muertos-pero se equivocó totalmente en lo segundo.Las tropas de EE UU se enfangaron cada vez más en aquel laberinto, que parecía no tener fin. Las cuentas no le salían a Westmoreland; era cierto que infligían muchas más bajas que las que recibían -diez a uno aproximadamente-, pero no bastaba.

La Ofensiva del Tet,el 30 de enero de 1968, festividad del año lunar en Vietnam, la más importante del país, rompió un alto el fuego impreciso y frágil, precisamente para celebrar las fiestas, y provocó un cambio radical en el conflicto.

Durante aquella ofensiva, el Viet Cong llegó a traspasar las puertas de la embajada de EE UU en Saigón, capital de Vietnam del Sur pero los mayores combates se libraron en la ciudad imperial de Hue -donde se luchó casa por casa durante un mes- y en la base de Khe Sanh, atacada y asediada durante cuatro meses. Finalmente los marines lograron recuperar la ciudad pero con grandes perdidas en hombres para volver a dejar la ciudad en manos del Viet Cong por cuestiones tácticas, el día 5 de julio

La noticia del abandono de la base de Khe San fue un enorme golpe psicológico. ¿Para qué habían muerto y luchado hasta la extenuación aquellos soldados? La guerra se había perdía ya en el corazón y las mentes de los estadounidenses.

Las informaciones sobre los terribles combates en ciudades como Khe Sanh -que la prensa cubrió al detalle-, el número de fallecidos, las imágenes de destrucción, y la sensación de que a pesar de las frases propagandísticas del Pentágono, no se había avanzado nada, colmaron la paciencia de una sociedad que ya no entendía cuál era su papel en Vietnam

Finalmente el 29 de marzo de 1973, dos meses después de la firma del acuerdo de paz, las últimas tropas de combate estadounidense se marchaban de Vietnam del Sur, y los prisioneros de guerra capturados en Vietnam del Norte eran liberados. Los ocho años de intervención de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam habían finalizado.

La pesadilla había terminado, pero el precio fue enorme, el prestigio del ejercito estadounidense y su Gobierno sufrieron un duro revés y una ola de pesimismo y descrédito se instaló en la sociedad norteamericana que tardaría en recuperarse de los traumas de una derrota que convulsionó al país.

La realidad se había impuesto a la mentira gubernamental y militar de los gobiernos de Johnson y Nixon y quién sabe si también pudo costarle la vida a un presidente: John Fitzgerald Kennedy

Pues eso