ETA y Podemos, amigos para siempre

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Como no cabe de otra manera, Rajoy quiere convocar el pacto antiterrorista esta semana como respuesta de unidad frente a la pantomima bufa de ETA en el Palacio de Arnaga en Cambo (al sur de Francia) la pasada semana.

ETA quiere imponernos una vez más sus condiciones, esta vez para su paz. Una paz que no respeta a todas las víctimas, que segrega su arrepentimiento entre aquellos a los que quiere pedir perdón y los que ni mencionaría y que no da razón para solventar 349 asesinatos a sangre fría que quedarían pendientes de solucionar.

Dándonos su paz, ETA pretende que se ponga su contador a cero. Quiere intervenir en la política vasca y provocar que los presos sean recolocados en las cárceles del país vasco.

Es por esto que la llamada de Rajoy a convocar el pacto antiterrorista para mostrar la unión de los partidos, resulta muy importante frente a la afrenta de Cambo. No debería faltar nadie a esa llamada pero como es de prever puede que estén todos pero no firmarán los de siempre.

Es de suponer que no firmarán el pacto ni los partidos nacionalistas ni los independentistas y por supuesto Podemos tampoco lo hará.

Podemos es declaradamente ambiguo con ETA. No está claro si eso se corresponde a un hecho ideológico o a un oportunismo mal entendido para no perder su voto antisistema. Sea como fuere esa ambigüedad le ha llevado a afirmar que lo de ETA “tiene una explicación política”, o a asegurar que “Cualquier demócrata debería preguntarse si no sería razonable que los presos de ETA y aquellos vinculados al independentismo vasco.. no deberían ir saliendo ya de las cárceles” (declaración de Pablo Iglesias en La Tuerka).

De los cuatro partidos de presencia nacional, solamente Podemos se ha prestado a participar en la mascarada que ETA protagonizó el viernes pasado. Haciéndolo Podemos se ha quitado la careta y ha pasado a engrosar las filas del nacionalismo a la hora de avalar el mal gusto de la banda asesina.

La parlamentaria podemita Eukene Arana tomó la representación de Pablo Iglesias  y acudió al “acto” acompañada del secretario de Comunicación de Podemos Euskadi, Andeka Larrea.

Cabe pues preguntarse ¿Por qué Podemos toma una decisión que les enfrenta a España y a su historia, les coloca del lado de los adictos a la sangre y la muerte, de los sembradores del odio y la tragedia y sobre todo afrenta a las víctimas y a la democracia?.

Quizás la explicación radique en lo difícil que les resulta entender qué significó esa catástrofe nacional. Y es que cuando ETA produjo el atentado terrorista de Hipercor, el 19 de Junio de 1987 que causó la muerte de 21 personas e hirió a 45 más y sembró de dolor en toda España, Pablito Iglesias apenas había cumplido 9 años y como cualquier niño no se enteró de los detalles.

O como cuando se produjo el atentado de la plaza de República Dominicana mediante coche bomba el 14 de julio de 1986, y en el que murieron asesinados 12 Guardias Civiles. En ese momento Iñigo Errejón Galván acababa de cumplir sus tres añitos y ni sabía qué era ETA ni tenía por qué saberlo. No fue, por supuesto, consciente del pesar producido a un país sumido en el miedo al atentado.

O qué decir cuando el atentado a la casa cuartel de Zaragoza, producido el 11 de diciembre de 1987, mediante la colocación de un coche bomba con 250 kilogramos de amonal y que causó 11 muertos (entre ellos cinco niñas) y 88 heridos. Por aquel entonces Pablín Echenique tenía prácticamente la misma edad que Pablito Iglesias, pero vivía en Argentina y no sería hasta cuatro años después, a los 13 años, cuando aquel niño viniera a España. Pablín apenas situaba España en un mapa.

Qué van a saber estos párvulos en terrorismo que apenas vivieron la realidad de una España sumida en la desgracia y el infortunio terrorista. Una España sumida en la amenaza constante de la parte más abyecta de los asesinatos y en el dolor profundo de ver muerte y destrucción por doquier.

Lo irónico de esta situación es que tanto Iglesias como Echenique nacieron el año en que ETA decide matar “a lo grande” y da un salto cualitativo pasando de los 12 muertos de 1977 a los 64 asesinatos de ese año. Nacer bajo una sociedad desquiciada por los asesinos puede que marque, lo que no sé es como lo hizo en estos casos.

Que no me digan que no haber sufrido la garra de ETA desgarrando España da otra perspectiva más objetiva y menos vengativa, porque eso no es lo que ocurre con la llamada Memoria Histórica y las constantes reclamaciones podemitas como en Madrid y Barcelona.

No haber sufrido la presión etarra simplemente provoca desconocimiento, simplemente evita saber lo que supuso el desgarro de una sociedad que clamaba por la paz. No te hace más objetivo, más bien te roba parte de la memoria trágica de un país y te resta el conocimiento de cómo la democracia se abrió camino entre la sangre y el tormento.

De cómo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado superaban la congoja producida por los compañeros y familiares caídos para luchar contra la banda asesina una y otra vez.

No, que no firme Podemos el pacto antiterrorista nada tiene que ver con ser más analítico ni más objetivo, tiene que ver con el oportunismo político, con la búsqueda del voto de quienes buscan en el enfrentamiento con el sistema la solución, tiene que ver con aquellos a los que ni les interesa nuestra transición democrática ni quieren oír hablar de ella. Tiene que ver con el sectarismo de quienes ni están ni se les espera.

Pues eso