Sánchez, Abalitos y la apisonadora (la intrahistoria apócrifa)

Permítame el lector que llame su atención sobre un hecho absurdo ocurrido el pasado 4 de marzo y del que me permito presentar en este post una versión apócrifa sobre cómo creo que se produjo la decisión de semejante tontería. La cosa habría sido así:

Palacio de la Moncloa, despacho de Pedro Sánchez

Abalos: Buenos Diaaaas, ¿cómo está nuestro faro de occidente?

Sánchez: Hombre José Luis me alegro de verte, a ver si tú puedes echarme una mano…

Abalos: En que me necesitas emperador de la Hispania moderna… ¿Quizás una nueva convocatoria del estado de alarma?, ¿una ley nueva contra la libertad de prensa, contra la oposición?… ¿Un nuevo ataque al monarca? Dime ¡Oh, mi señor!

Sánchez: No peor que eso, mucho más complicado. Y es que llevo atascado, y sin salir del despacho, desde hace tres días con este sudoku infantil que me ha regalado Begoña y no logro progresar.

Abalos: ¿Y qué es lo que interrumpe el sueño de su excelencia? ¿Qué complicado axioma detiene al hombre que todo lo puede?

Sánchez: Pues mira te leo “Personaje que es contratado para escribir un libro en vez del autor”. ¿Se te ocurre algo, Abalitos?

Abalos: Negro, mi señor. Es un negro.

Sánchez: Joe que racista eres, y eso no te lo tolero. Vale que seas chulo, como chuleta tienes gracia, pero racista ni de coña, que yo soy muy progre.

Abalos: Que no, que no. Que lo que digo es que a ese personaje se le llama negro. Es la solución a esa pregunta, negro, mi amo y señor.

Sánchez: Ah claro, que tonto soy. Si eso es lo que hizo Irene Lozano con mi libro, ¿verdad Abalitos?

Abalos: No, de ningún modo. Tú le insuflaste con tu talento innato el saber necesario y ella gentilmente te escribió un borrador impecable que no hizo falta retocar. Pero fue tu talento el que guio aquella pluma.

Sánchez: Ahhh que pelotilla tan gracioso eres José Luis. Pero vale lo apunto, ¿negro dices?

Abalos: Si, si negro.

Sánchez: Por cierto, hablando de negro, ¿no te parece que te pasaste en la pasta que te llevaste en cash al viaje aquel que te mandé a Canarias con lo de los cayucos?. Pero ¿en qué te lo has gastado?

Abalos: Pero ¿2500 euros en billetes te parecen mucho, luz de occidente? Si era para cafés, que estos viajes provocan un estrés tremendo y el café es necesario.

Sánchez: ¡¡joder 2.500 euros en café!!, Pero Abalitos ¿te has bebido la mitad dela cosecha de este año de los cafetales de Agaete?. Te has pasado diez pueblos, pero en fin como me has desatascado el sudoku, haré la vista gorda…Pero muy gorda eh, eso me lo reconocerás.

Abalos: Bueno presidente, pelillos a la mar, volviendo a lo que venía, te traigo una idea para copar titulares y encubrir esa tontería del Consejo de Estado y los Fondos europeos que te va a encantar.

Sánchez: A ver ¿qué se te ha ocurrido? Muy buena tiene que ser la idea porque los de la oposición están como una hidra con eso.

Abalos: He pensado que podemos hacer un gran acto en el que destruyamos las armas que la guardia civil tiene guardadas y que se encontraron en los zulos de ETA. Y con eso te coronas como el gran hacedor del final del terrorismo vasco en España. ¡A que mola!

Sánchez: Joe que ideon. Ya me lo imagino todas las armas por el suelo y yo allí, magnifico, presidiendo el acto. ¡Fotos, quiero muchas fotos que se vea que no solo soy guapo sino eficaz! ¡Que yo solo he vencido al terrorismo de ETA!. ¡Abalitos has estado sembrao!

En esto entra en el despacho Iván Redondo

Redondo: Holaaa… ¿En qué conspiran mis dos socialistos favoritos?

Sánchez: Pasa, pasa Ivancito, me acaba de dar Abalitos una idea buenísima. Vamos a quemar las armas de ETA en público, ante las multitudes y yo voy a ser el gran héroe de acto. No me digas que no te mola.

Redondo: Psss… no está mal, pero eso de quemarlas no me parece una gran idea.

Sánchez: Como ¿no te gusta? Pero si es fantástico.

Redondo: Sería mejor hacerlo… por ejemplo con una apisonadora, un elemento solido que deje claro tu poder demoledor. Que consolide tu imagen de líder fuerte, potente y faro de occidente. Que claramente defina tu personalidad de emperador, ¿qué digo de emperador? De Führer. 

Sánchez: Joder que buena idea, si es que como tú no hay nadie para dar grandeza a las cosas. Y dime Ivancito ¿Tú crees que podría montarme en la apisonadora? ¿Me dejarían…?

Abalos(pensando y por lo bajinis) si hombre si, y ya me ocuparé yo de que le pases por encima a las pistolas, los rifles y al pelota este que no hay quien lo aguante.

Sánchez: Pues hala Abalitos ya tienes curro, móntalo.

Pues eso

Por cierto, moraleja: Nunca discutas nunca con un tonto. Te hará descender a su nivel y ahí te ganará por experiencia.

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